Este inicio de curso, darles lo mejor no es posible. ¿O sí?

Lo mejor para nuestras niñas y niños, de momento, no es posible.

Sencillamente.

Porque lo mejor no es ir al colegio “seguras”: Con mascarillas, y distancias de seguridad, y con grupos burbuja, y sin poder abrazar a sus amistades en el recreo.

Lo mejor, tampoco es ir al colegio sin medidas de seguridad: Exponiéndose a una situación que aún no comprendemos del todo, pero que entendemos, más o menos, que es peligrosa. Y sobre todo, que nos da miedo.

Lo mejor, tampoco es quedarse en casa. Porque necesitan salir, necesitan ver a sus amigas, encontrarse con sus maestras, recibir estímulos de otras personas, adultas y pequeñas, que nos ayuden a hacer crecer su mundo, sus mentes y sus corazones. Y es su derecho.

Y, sobre todo, lo mejor no es, ni mucho menos, percibir lo extraño, lo anormal, lo complicado, lo denso, lo sórdido, que está siendo este comienzo de curso en la mayoría de los lugares.

Lo mejor, que es lo sano, lo amoroso, lo espontáneo, lo libre… No parece que sea posible.

¿O sí?

En esta crisis mundial, las personas adultas tenemos la responsabilidad de cuidarnos, para cuidar. De trabajarnos, para ser más conscientes que nunca, si queremos evitar que esta situación deje en nuestros niños y niñas una huella indeseable.

Necesitamos realizar una importante tarea. Primero, reconocer la situación, en toda su crudeza. Aceptar que no es fácil, y que, desde luego, no nos lo están poniendo nada fácil, a las familias, desde ninguna parte.

Y respirar.

Y, sabiendo que lo mejor no es posible; saber encontrar lo mejor posible.

Lo mejor posible puede tener múltiples formas: Dependiendo de las posibilidades y las necesidades de cada familia; de las posibilidades y necesidades de cada niño, de cada niña.

Pero de entre estas mútiples formas, hay algo común: Las personas adultas necesitamos encontrar la manera de mantener la calma. De conservar la alegría, la ilusión por el nuevo comienzo, por las cosas que todavía, debajo de las mascarillas, las medidas y la insultante precariedad de los recursos institucionales, aún, merecen la pena.

Y poder transmitir justo eso a nuestras criaturas, que han estado esperándolo durante casi medio año de sus vidas.

¿Y cómo se logra esto?

Las personas adultas necesitamos una gran labor de consciencia personal. Ocuparnos de cómo estamos nosotras, antes de poder ocuparnos de nuestras niñas y niños. Como siempre, y ahora, más que nunca. Aprender a escucharnos, a entender qué estamos necesitando, y qué herramientas tenemos para poder lograrlo. Aprender a comunicarnos con nuestras parejas, o las personas con las que compartamos la crianza de nuestra prole; para poder llegar a acuerdos sobre qué, cuándo, cómo hacemos, aquello que consideremos que es lo mejor posible.

Aceptar que, seguramente, este curso habrá muchas cosas que no serán como nos gustaría, como habíamos planeado, como era nuestra idea del inicio del cole, o el final de la guarde, o el cambio de etapa…

Aprender a tener paciencia con las cosas que son inevitables… Y a tener ánimo y energía, para luchar, sin perder la calma, por aquellas cosas que sí pueden cambiarse.

Aprender, ahora más que nunca, a luchar por lo que deseamos, sin pelearnos con lo que tenemos.

¡Cuánta tarea…!

Y qué necesaria, para que ellos y ellas, puedan percibir lo mejor posible, de esta vuelta al cole extraordinaria.

Puede que sea el momento de recuperar las Claves para Mantener la Calma, que nos sirvieron durante el confinamiento y la desescalada.

Puede que sea el momento de buscar un espacio para cuidarnos, apoyarnos, acompañarnos en esta aventura de criar y educar, en este año especialmente demandante… En el Grupo de Crianza que comenzamos a finales de este septiembre, tenemos claro cuánto necesitamos este asesoramiento, esta compañía. Puede, también, que sea el momento de dedicar un espacio especial para cuidar nuestra pareja, si la tenemos; o a nosotras mismas, que nos tenemos para siempre.

En los espacios de Terapia de Pareja y Terapia Individual, así como de Asesoramiento en Crianza Consciente, os recibo con los brazos y el corazón abiertos, para acompañaros en este complejo transitar.

¿Hablamos?

Publicado por anavuela

Psicóloga y psicoterapeuta. Terapeuta Corporal Integrativa. Terapia individual y de familias, Crianza consciente.

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