Crianza Respetuosa: Diez claves para entenderla (y practicarla) con consciencia y corazón.

Cuando hablamos de una crianza consciente, respetuosa, hay personas que se llevan las manos a la cabeza…

“No puede ser”, me dicen a veces, “que a los niños se les dé siempre todo lo que piden, que les dejemos hacer lo que les de la gana”.

Claro, digo yo entonces: Es que eso no es una crianza respetuosa.

Ocurre a veces que confundimos respeto con descuido, libertad con abandono, espacio propio con falta de atención, atención con sobreprotección…

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La crianza respetuosa es una crianza con consciencia. La crianza con apego, es una crianza desde el corazón, bien conectado, bien ajustado; hacia el corazón de nuestras criaturas.

En estas diez claves, sobre diez malentendidos habituales acerca de la crianza respetuosa, confío aclarar algunas dudas, y ayudar a acercarnos un poquito más a la crianza con consciencia, y corazón.

Diez cosas que la crianza respetuosa no es.

Una Crianza Respetuosa:

  1. No es dejarles hacer todo lo que quieren. Es entender qué necesitan. Saber si aquello que necesitan está dentro de nuestras posibilidades, de las posibilidades de la situación; y si es así, respetar esa necesidad, y darles la libertad necesaria para satisfacerla.
  2. No es darles todo lo que te pidan. Es entender qué te están pidiendo, y por qué. Es estar atentos a si se trata de una necesidad genuina, o no. Es confiar en su autorregulación, y también en nuestra capacidad de percepción, de cuidado. Y darles lo que sintamos que a todos nos viene bien.
  3. No es educar sin límites. Es establecer unos límites justos, adecuados a las situaciones, y a las necesidades: Tanto las de ellos, como las de nosotros.
  4. No es anteponer sus necesidades, todo el tiempo, a las nuestras. Es encontrar el equilibrio, para que en la medida de lo posible, todos seamos felices: Tanto mayores, como pequeños.
  5. No es dejarles solos, solas. Es dejarles el espacio preciso, atentos a si realmente necesitan nuestra intervención. Es permanecer a una distancia adecuada, y estar disponibles para, si la necesitan, ofrecérsela.
  6. No es darles todo el poder de decisión. Es hacerles partícipes del proceso, dejándoles la posibilidad de elección en los asuntos que entendemos que pueden hacerlo. Es estar atentas a qué responsabilidades están preparados para asumir, y darles la oportunidad de asumirlas. Y los adultos, tomar las nuestras.
  7. No es no intervenir. Es estar atentas, muy atentos, a qué realmente necesitan de nosotras, en cada momento. Y dárselo. Es dejarles la oportunidad de equivocarse, de cometer errores, de volverlo a intentar; como parte del aprendizaje. Sin descuidar, sin estorbar.
  8. No es no poner consecuencias a su comportamiento. Es entender qué les hace comportarse así, y hacerles entender también a ellos, en la medida de sus posibilidades, de cada momento. Es proponer consecuencias consecuentes a los motivos de su conducta, y no (o no sólo) al resultado final.
  9. No es evitar los conflictos. Es abordar estos conflictos de manera calmada, consecuente, amorosa; y resolverlos constructivamente, para aprender de ellos todos juntos.
  10. No es tratarlos como si fueran más importantes que nosotras, personas adultas. Es tratarlos, y tratarnos a nosotras mismas, como los seres maravillosos que somos. Es verlos y comprenderlos en toda su belleza, en toda su grandeza, todo su potencial. Y también en toda su fragilidad, toda su necesidad de amor, todo su proceso de aprendizaje. Exactamente igual que nosotros.

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Crianza respetuosa, crianza consciente.

Como en tantos otros aspectos de la vida, difícilmente  vamos a estar siempre conectadas, sabias, calmadas, equilibradas… Para cumplir todos los “requisitos”. No, no somos perfectas ni perfectos. Es, como tantas otras cuestiones, un proceso, de aprendizaje, de autoconocimiento, de crecimiento… Tendremos días y días, momentos y momentos; y lo realmente importante es que pongamos nuestra consciencia en mantener la dirección.

Una crianza respetuosa exige un alto nivel de implicación. Para estar presentes, atentas, conectadas con nosotras y con ellos.

Una crianza respetuosa implica un alto nivel de consciencia. Hacia nosotros mismos, y hacia nuestros hijos. De conocimiento de nuestras capacidades, nuestras necesidades, nuestras emociones… Y de las suyas.

Una crianza respetuosa implica un alto respeto… Hacia nuestros hijos, y hacia nosotras mismas.

Y también, es así cómo la crianza puede ser la mayor oportunidad de crecer en el amor, que nos otorga la vida.

¿Te atreves?

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La crianza consciente, como cualquier otro camino de desarrollo personal, está lleno de luces y sombras. Y sentir apoyo, contar con una orientación, puede ser una clave importante para sentirnos más seguras. Criar en tribu es lo natural en la especie humana… Yo te ofrezco diversas formas de acompañamiento en tu criar, para ayudaros a crecer felices:

  • Asesoramiento personalizado en crianza consciente. 
  • Terapia individual para personas adultas. 
  • Terapia infantil.
  • Terapia familiar.
  • Talleres y Grupos de Crianza. 
  • Directos y artículos de acceso gratuito, en mis redes sociales. 

Todas las modalidades (exceptuando la terapia infantil) se pueden realizar en formato on line y presencial.

¿Quieres saber más?

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¡Un abrazo!

Ana Martínez Acosta

AMApsicología

Niñas y niños, sesenta días en casa: ¿Cómo les afecta ahora?

El confinamiento que nos cambió la vida, a ellos les afectó más.

Más, porque tienen menos tiempo vivido, menos recursos, con los que compensar lo que nos está faltando. Más, porque entienden menos. Más, porque lo que no entienden, o lo que no llegamos a explicarles, lo imaginan… Y en sus mentes, esas explicaciones pueden ser aún más terribles que la realidad.

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Más, porque perdieron el contacto con su vida: Con la escuela, con los abuelos, con el parque, con la calle, con el mercado, con la zapatería, o el puesto de la esquina. Más, porque ellos sí que no salían, para nada.

Más, porque en una niña de dos años (y de doce), dos meses es mucho, mucho tiempo de su vida. 

Más, porque tener a papá y a mamá en casa (quienes los tienen), está bien; pero no está bien si están preocupados, angustiados, estresados; encerrados “teletrabajando”, o tratando de trabajar… No está bien porque papá y mamá han estado en casa, sí, pero sin tener espacios para ellos: Ni para estudiar, ni para trabajar, ni para estar en pareja, ni para estar a solas. Y eso es MUY duro. Y tener a unos papás o mamás, en casa, pasando por momentos muy duros, es todavía MÁS difícil, para una niña, para un niño, que además SÓLO tiene esa referencia. (Lo he dicho más arriba: No han visto a nadie más…)

Claro, han hablado por teléfono, y han hecho horas y horas de videollamadas; y han visto vídeos de sus seños de la guarde o el cole; y han sentido todo ese apoyo, desde… Desde una pantalla. Que está bien, claro, pero no deja de ser una pantalla.

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El virus que nos dejó sin tribu.

Los niños y las niñas son mamíferos. (Como nosotras, personas adultas, también.). Y somos mamíferos tribales. Necesitamos la tribu para crecer, para aprender, para desarrollarnos saludablemente. Necesitamos la tribu para criar. Estar en casa, con papá, mamá, o con los dos, con hermanitos, está bien. Y no es suficiente.

En esta sociedad, en la que ya hace tiempo que no vivimos en tribu, aún mantenemos estructuran que nos la recuerdan. Que hacen algunas de sus funciones, esenciales, vitales, para la especie: Tenemos (¡teníamos!) guarderías, para que las criaturas estén juntas, retocen con otras criaturas, y también, para compartir el cuidado. Teníamos los colegios, para ofrecer otra mirada, otra forma de educar y aprender, otras referencias, a niñas y niños más grandes. Y para seguir compartiendo el cuidado. Teníamos los parques, las zonas de juego… Y, por supuesto, las familias extensas: Las abuelas, abuelos, titas, primos… Para compartir el cuidado, y diversificar las experiencias, y multiplicar el amor, hacia nuestros niños.

Y todo eso, se lo han perdido.  (Y nosotras, como familias, también).

Entonces, no vamos a engañarnos: Estos dos meses, sí, han afectado.

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¿Y ahora, qué?

Simplemente, ahora llega el momento de sentarnos, con la relativa tranquilidad de que vamos, poco a poco, volviendo a la normalidad; y mirar a nuestras niñas, a nuestros niños. Que llevan casi tres meses creciendo sin tribu. Encerrados en casa, con mamá y papá estresados (o más o menos…). Mirarlos con amor, con admiración, con dulzura.

Y entender que, sea lo que sea que les esté pasando ahora, es normal.

Que no quieran salir. Que sólo quieran salir. Que no quieran ver a nadie. Que quieran ver a todo el mundo. Que no quieran volver a casa. Que no quieran coche. Que sólo quieran coche. Que no quieran volver al cole. Que cada día pregunten cuándo van a volver al cole. Que hayan aprendido a dejar el pañal. Que hayan vuelto a usar el pañal. Que coman de todo. Que no quieran comer nada. Que duerman mucho. Que duerman poco… Normal.

¿Que están descuadradas, sin rutina, alterados, imprevisibles, sensibles, enrabietadas…?

Normal.

¿Que están estupendas? ¡Genial! Habrá que preguntarles cómo están por dentro, también…

¿Y qué podemos hacer?

Calma. Comprensión. Y paciencia. (Que es la facultad de no perder la calma, mientras se espera).

Acompañarles, lo mejor que sepamos hacer. Mirarles, escucharles, sostener su proceso, sea cual sea, en esta vuelta al nuevo mundo de fuera.

Entender todo esto. Y hacerles entender, que lo que les sucede es normal, y que estamos ahí, para lo que necesiten. Y si no saben lo que necesitan, también. Para averiguarlo juntas.

Y si necesitamos ayuda, tenemos dudas, o no sabemos cómo hacerlo, contactar con profesionales que nos puedan orientar.

Para saber más…

¿Quieres saber más acerca de cómo acompañar a tu hijo, tu hija, en el proceso de “vuelta a la normalidad”?

No te pierdas el DIRECTO en mi página de Facebook, el viernes 29 de mayo, a las 18h (hora española).

mi hijo está bien

Y no dudes en contactar conmigo para resolver cualquier duda o preocupación. Y si lo deseas, podemos concertar una cita on-line o presencial, para mirar más de cerca vuestra situación y elegir la modalidad de terapia o asesoramiento que mejor se ajuste a lo que necesitáis.

Juntos, podremos acompañar a vuestro hijo, de la mejor manera posible. Siempre, con consciencia y corazón.

Terapia infantil familiar e individual.

 

 

¿Cómo es la vida a la que quieres volver?

La vida nos ha dado la oportunidad de pararnos. Pararnos a pensar(nos), a sentir(nos), a ver(nos). Y también a preguntarnos: ¿Me gusta lo que veo? … ¿Me gusta lo que soy?

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Photo by Felipe Cespedes on Pexels.com

La vuelta a “la nueva normalidad” deja paso a grandes interrogantes. ¿Cómo sera el mundo a partir de ahora? ¿Qué nos espera? ¿Seré capaz?

Y, también, quizás… ¿Cómo quiero que sea mi mundo, a partir de ahora? ¿Cómo quiero mi vida? ¿Quién quiero ser, en la nueva normalidad?

Es el momento adecuado para tomar impulso, abrazar nuestro poder, hacer las paces con nuestros miedos, e ir a por nuestros sueños. 

¿Estás preparado, preparada, para salir ahí fuera, siendo quien de verdad quieres ser?

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Estos meses de retiro, de detenernos; de quedarnos hacia adentro, quizás han abierto antiguas (o recientes) heridas. Quizás han caído máscaras, o se han descubierto pequeñas luces que creíamos apagadas, pero que ahora insisten en querer brillar.

Es el momento: De tomar esos brotes y hacerlos crecer. De tomar esas sombras, e iluminarlas. De tomar las heridas descubiertas, y mimarlas hasta hacerlas sanar.

Abraza la oportunidad que nos ha brindado la vida…

Que esta situación extraordinaria, descubra todo lo extraordinario de ti.

Que el dolor que ya hayas pasado, que estés pasando, merezca la pena.

Vuelve a la vida de fuera, construyéndola desde tu ser más auténtico, más hermoso.

Y sé feliz.

Yo te ayudo a lograrlo.

Terapia infantil familiar e individual.

  • Reserva hoy tu cita: amapsicologia@gmail.com / 654 72 61 84, y encontraremos la modalidad de terapia que mejor se ajuste a tus necesidades.
  • Sígueme en Facebook y en Youtube para ver todos mis vídeos, directos y artículos de forma gratuita.
  • También puedes contactar enviando un mensaje ahora:

 

¿Es tan difícil lograr la calma?

Estrategias para encontrar la calma, y que se quede en tu vida.

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En primer lugar, para lograr estar calmada, debes conocerte: Conocer qué te hace bien, qué hábitos o situaciones te ayudan, a ti, particularmente, a mantener tu calma. No hay dos calmas iguales: Conoce la tuya, y podrás cuidarla mejor.

Igualmente, es importante que conozcas cuáles son los aspectos de tu día a día que te “roban” ese estado de tranquilidad. ¿Qué perturba tu calma? Reconoce cuándo, cómo y por qué la pierdes, y estarás mucho más cerca de poder conservarla.

Por supuesto, habrá varios, o muchos aspectos que perturban tu calma en el día a día, que no podrás cambiar. O no siempre, o no en este preciso momento. Será necesario, entonces, que aprendas a convivir con esos elementos. Estrategias de afrontamiento del estrés, de resiliencia, que te ayuden a aceptar aquello que no puedas cambiar, y a ser feliz, a pesar de ello.

¿Se aprende? Sí, se aprende.

¿Y no es resignación?

No.

Cuando aceptamos, estamos tomando una decisión consciente, proactiva, para integrar aquello que nos sucede como parte de nuestra vida. Lo conocemos, lo reconocemos, y entendemos que forma parte de lo que soy. Al menos, por ahora. Y entonces, puedo aprender de ello.

Cuando nos resignamos, nos colocamos en una posición de víctima. Entendemos que aquello que nos sucede nos supera, nos aplasta, y nos sometemos. Y eso, nos hace sufrir.

Quizás a efectos prácticos, realicemos la misma acción: Pero una persona que acepta, lo hará desde una mirada positiva; y una persona que se resigna, lo hará desde la tristeza, el odio o el rencor. Y esto marca una gran diferencia.

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¿Y qué hago con las cosas que sí se podrían cambiar?

Cámbialas.

Nada más simple. Hay que ser valiente.

Pero, ¿y si no puedo…?

Entonces, acéptalas.

¡Pero es que me hacen sufrir!

¡Ah! Ya lo dice un gran maestro: “Lo fácil es sufrir”…

J.M. García García. “Lo fácil es sufrir”, Ed. Alegoría

Tú decides…

La calma, tu calma, está en tus manos.

Y en AMApsicologia te ayudamos a logralo: 

Encuentra aquí más información sobre nuestro Asesoramiento Personalizado para Encontrar la Calma (y que se quede en tu vida).

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Asesoramiento personalizado: Cómo encontrar la calma (y hacer que se quede en tu vida)

Cinco sesiones para trabajar tu calma interior

de forma efectiva.

 

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Trabaja tu calma en mi programa personalizado en sólo cinco sesiones, de cincuenta minutos, presenciales u online.

Cada una de ellas, con un objetivo concreto:

  • 1ª sesión: IDENTIFICAR los hábitos o situaciones de tu vida que te aportan bienestar, y aquellos que te perjudican.
  • 2ª sesión: CAMBIAR aquellos hábitos o situaciones que perjudican tu tranquilidad. Elaboraremos un plan de acción para ayudarte a conseguirlo.
  • 3ª sesión: ACEPTAR aquellas circunstancias que no puedes cambiar en tu vida, o al menos, no en este momento. Trabajamos estrategias de afrontamiento del estrés, y desarrollo de la resiliencia, para ayudarte a convivir con ellas y seguir siendo feliz.
  • 4ª sesión: REVISAR el proceso. Tras aplicar los tres primeros pasos, revisamos qué está funcionando, y modificamos aquello que siga bloqueado.
  • 5ª sesión: ASEGURAR la continuidad del proceso. Creamos un compromiso, contigo mismo, para que sigas llevando a cabo las estrategias de CAMBIO y ACEPTACIÓN, en tu día a día.

Estas sesiones las agendamos de forma personalizada, atendiendo a tus necesidades y el tiempo que decidas dedicarle al proceso: Podemos realizar las tres primeras sesiones en una semana, y finalizar el proceso en quince días; o podemos espaciar el tiempo entre sesiones para trabajar en tu proceso de cambio, como máximo, durante dos meses. 

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Una vez terminado el proceso, estaré disponible durante un mes más, a través del correo electrónico, para hacer un SEGUIMIENTO. De esta forma seguimos ayudándote a cumplir con tu compromiso, y resolviendo posibles dudas que puedan surgir por el camino. 

Al finalizar este mes de seguimiento, volvemos a revisar el compromiso para confirmar que todo va bien, y de esta forma dar por finalizado tu Asesoramiento Personal. O bien, si es oportuna una segunda vuelta del proceso, o tal vez profundizar a través de otras técnicas terapéuticas, si fuera necesario.

Cada una de las cinco sesiones del asesoramiento personalizado, tiene un coste de 30€. El pago se realiza de una sola vez, al comienzo del proceso. 

¿Quieres saber más?

¡Te lo explico en este vídeo!

Sí, quiero reservar mi plaza para un “Asesoramiento Personalizado para encontrar la calma (y que ésta se quede en mi vida)”.

¡Enhorabuena! Ya has comenzado. Envía este formulario, y nos pondremos en contacto contigo para enviarte más información, si la necesitas; y empezar cuanto antes tu proceso de cambio. 

Taller “Una crianza respetuosa comienza por un adulto tranquilo”

¡AFORO COMPLETO PARA EL DÍA 7 DE MAYO! Se abre una segunda edición del taller para el MIÉRCOLES 16 DE MAYO. ¡No te quedes sin tu plaza!

Taller para padres, madres y personas educadoras

“UNA CRIANZA RESPETUOSA COMIENZA POR UN ADULTO TRANQUILO:

CÓMO CONSEGUIRLO.”

Claves para desarrollar la tranquilidad necesaria para criar con paciencia y amor.

¿A quién no le ha pasado, después de leer mil libros acerca de la crianza y la educación respetuosa, que perdemos la paciencia y todos nuestros buenos propósitos se nos derrumban en un momento? Lo primero que necesitamos para criar con respeto y amor, es estar bien nosotros mismos, y a partir de ahí, todo lo demás.

En este taller, veremos las claves más importantes para gestionar el estrés que produce la crianza, desarrollando una mayor tranquilidad; y cómo podemos aplicarlas a nuestra vida para que den un resultado efectivo.

Aprenderemos a tener a punto la herramienta más importante en la educación de nuestros hijos: Nosotros mismos y nuestras emociones.

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Dirigido a padres, madres y personas educadoras, de niños de cualquier edad.

Duración: 2 horas y media.

Imparte: Ana Martínez Acosta, psicóloga, especializada en familia y crianza respetuosa.

Contenidos:

  • El estrés emocional en la crianza.
  • Diez claves para desarrollar la tranquilidad en nuestro día a día.
  • Técnicas de relajación.

Fecha de realización: 16 de mayo 2018 (segunda edición del taller)

Lugar de realización: Escuela Infantil “El Lazarillo”, en el Parque Empresarial Nuevo Torneo, en Sevilla.

INSCRIPCIONES:

Teléfono:  659 29 98 82

Si deseas más información, puedes contactar conmigo en el 654 72 61 84, o escribirme tu comentario aquí abajo:

 

“Únicamente habitando nosotros la calma, seremos capaces de transmitírsela a nuestros hijos”

 

 

Danza en Familia y Danza Materna

A partir de esta semana, tengo el inmenso placer de compartir con vosotros un nuevo espacio de danza creativa, de encuentro entre mamás, papás, y sus bebés; esta vez en el barrio de Pinomontano, en Sevilla.

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Desde ANIMASOC, iniciamos esta nueva línea de talleres, dirigidos a familias con niños pequeños, comenzando por el grupo de Danza Materna, los martes de cinco a seis de la tarde, y el grupo de Danza en Familia, los martes de seis y cuarto a siete y cuarto de la tarde.

Danza Materna

Un espacio para conectar, con nuestro cuerpo en movimiento, con la magia de crear vida; con nuestro bebé, dentro o fuera; con otras embarazadas y mamás recientes.

Estimula los sentidos del bebé, fortalece el vínculo madre-hijo/a; cuida tu cuerpo y disfrútate en esta etapa especial e irrepetible.

Danza en Familia

Exploramos la música, los ritmos, el movimiento, la expresión corporal… Disfruta junto a tus hijos de una forma diferente de comunicarnos, desde el juego y la creación conjunta.

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¿Quieres unirte? ¡Contacta y reserva ya tu plaza! Descuentos especiales para las matrículas de febrero.

… ¡Y esto es sólo el principio! Las demás actividades de AMApsicología: Grupos de Crianza, Talleres sobre educación para familias y educadores, y los servicios de asesoramiento y terapia familiar e infantil; estarán muy pronto disponibles en las instalaciones de ANIMASOC.

Una crianza respetuosa comienza por un adulto tranquilo. Diez claves para conseguirlo.

 

 

¿Cómo logramos, en un sistema tan deshumanizado como en el que vivimos, criar hijos desde el amor y la calma?

¿Cómo conseguimos el equilibrio necesario, para sostener y acompañar, con el respeto y el cariño que tanto deseamos para ellos?

Podemos comenzar por el principio. No hay crianza respetuosa posible, si el adulto no está tranquilo. Conectado con su corazón. En equilibrio, para encontrar dentro de sí mismo, el amor incondicional para nuestros hijos.

Estas diez claves muestran cómo encontrar ese equilibrio, habitando la calma, para luego poder transmitirla.

 

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  1. Acepta que no puedes controlarlo todo.

 Acepta… que tu vida va a cambiar. Que ya ha cambiado, que seguirá cambiando. Y está bien. (Ya habrá tiempo de recuperar cosas, de hacer cosas nuevas, o de otra manera).

Acepta que no todo es como te gustaría que fuese. Que tu hijo no siempre hace las cosas como a ti te gustaría, que tu pareja tampoco; que son personas diferentes a ti, con sus singularidades, y eso está bien.

Acepta que vas a llegar tarde, que te perderás pelis, que perderás autobuses, viajes, quedadas y puede que algunos amigos. (Los recuperarás. O no. Y estará bien)

Vigila las exigencias

…Recuerda que la maternidad/paternidad no es un buen negocio para perfeccionistas.

 

2.tiempo

  1. Organiza tu tiempo

 Sé realista.

Entiende que no puedes hacer lo mismo que antes, en el mismo tiempo.

No te pongas metas inalcanzables, ni siquiera difíciles.

Y recuerda que, la mayoría de las veces, menos es más. Más vale tres bien hechas, que diez mal, deprisa y sin acabar…

Prioriza, y ve poco a poco.

Planifica, usa el calendario y la agenda, y luego… ¡hazte caso!

 

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  1. Busca ayuda (y déjate ayudar)

Delega.

No todo depende de ti.

No puedes (ni quieres… ¿o sí?) hacerlo todo tú sola.

(Y de paso, practica el punto 1… ¡acepta la ayuda que te ofrezcan!)

Cuenta, si la tienes, con tu pareja.

Prueba a pedir ayuda abiertamente, concretamente, directamente.

Seguro que hay más personas dispuestas a ayudarte de las que imaginas.

Familia, amigos, vecinas del barrio. Asociaciones de lactancia, bancos del tiempo, grupos de crianza, asociaciones de padres en el cole. Profesionales de la psicología, la medicina o la salud en general.

Y recuerda, no necesitas estar derrotada, para querer estar mejor.

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  1. Practica la calma

Por lo general, no te enfades.

La mayoría de las veces, no merece la pena.

Cada persona, cada casa, sabe qué necesita para encontrar la calma. Encuentra tu método, y practícalo. Andar, escuchar música, estar en silencio, abrir las ventanas, meditar, salir al campo, quedaros en casa, tocar un instrumento, rezar, jugar al fútbol, a las cartas o al parchís. Sea lo que sea, úsalo, si te da paz.

Pon atención a tu respiración, a tu forma de caminar o conducir, a tu manera de hablar, de cocinar, de hacer las cosas. Prueba a bajar el ritmo de cada cosa que hagas, como si le dieras al “cámara lenta” a la película de tu día a día. Y si te falta tiempo, revisa el punto 2… (Puede que necesites el punto 3 también).

Cuídate en las relaciones. Practica la “higiene emocional”: Limpia lo que te hace daño, tira lo que no te sirva, cuida lo que te viene bien. Tu paz interior te lo agradecerá. (Y tu familia, también)

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  1. Cuida los espacios

Nuestro hogar es nuestro templo. Y merece ser cuidado y honrado, para que nos transmita paz y serenidad.

Como en el punto 4, cada familia sabe qué necesita. Orden, limpieza, calidez,  efectividad… Lo importante es que a nosotros nos transmita bienestar.

(Para conseguir esto, una vez más, los puntos 2 y 3 son importantes aquí…)

Normalmente, que cada miembro de la familia tenga su propio espacio, su rincón, dentro de casa, nos ayuda a sentirnos bien. No hace falta que sea un gran espacio… A veces, con una balda de la estantería, un cajón o una cesta, para cada uno, es suficiente. Lo importante es sentir ese espacio privado, y respetado por los demás.

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  1. Ten un tiempo para ti.

¡Más valioso que el oro!

Cuídalo como se merece. Respétalo, úsalo, mímalo.

Haz lo que quieras.

Sal, o no; lee, camina, dibuja, ¡duerme!, mira la tele, queda con amigas, con tu madre o con el camarero de la cafetería de la esquina (no importa que no lo conozcas, se les suele dar muy bien escuchar).

Reencuéntrate contigo, aprende cómo es esta nueva “tú”, y aprende a quererte… Disfrútate.

Recuerda viejos tiempos, y felicítate por los nuevos.

Haz lo que te gusta. Y si no sabes, o no puedes, o no te acuerdas, ¡haz algo nuevo!

No hace falta que sean grandes cosas, ni mucho tiempo. A veces, salir a tirar la basura y tomarte cinco minutos para mirar las estrellas y respirar el aire limpio de la noche, es suficiente.

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  1. Cuida tu cuerpo.

Nuestro cuerpo es nuestro hogar.

No sólo el emocional, también el cuerpo físico, necesitan ser cuidados y mimados para sentirnos en paz con el mundo.

Somos lo que comemos, y casi más importante, cómo lo comemos. Comida de calidad, orgánica, vegetariana o macrobiótica; te sentará igual de mal si la comes de pie, en cinco minutos… Tómate tu tiempo. Para cocinarla, y para tomarla; te lo mereces.

(¿Tiempo? Volvamos a los puntos 2 y 3…)

Lo mismo con el sueño: Si no estamos descansados, nada funcionará con fluidez. Todo es más difícil, todas nuestras capacidades se ven afectadas. Y ya que este es uno de los puntos más complicados de conseguir, según qué etapa de la crianza, y según cómo sea nuestra prole… A armarse de paciencia, y de los puntos 1 y 9 (que ya viene…)

De todas formas, puede ser útil que revises la rutina de sueño de tu familia, e intentar optimizarla. Vuelve a ser muy necesario, seguramente, revisar el punto 3… ¿Has probado alguna vez a dejar a los peques con tu pareja (abuelos, canguro…) y hacer una cura de sueño, a ser posible, fuera de casa? Como nueva.

Y si es realmente complicado, puedes usar la parte de “orientación profesional” de ese punto 3.

 

Mima tu aspecto, hasta el punto que necesites, para sentirte bien. Algunas necesitamos salir de casa peinadas y maquilladas cada día para sentirnos a gusto (si es así, te aconsejaría que vuelvas al punto 1… ¡o tal vez lo consigas sin estrés, enhorabuena entonces!); a otras nos basta con mucho menos… Sea como sea, mima eso que necesites para sentirte a gusto contigo. (Y recuerda que “mima” significa cuida, procura, pon tu intención: Se trata de estar mejor, no de ponernos otra carga!)

 

El ejercicio físico viene genial para liberar tensiones, para recargarnos de energía positiva y llenar las reservas de oxitocina y otras hormonas felices. ¿A punto de perder la calma? Prueba a salir a la calle y dar un par de vueltas a la manzana: Corriendo o no, eso ya depende de las ganas… ¿Imposible salir de casa? Saltar y hacer sentadillas da el mismo resultado… ¡En cualquier espacio!

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  1. Encuentra un espacio de intimidad para la pareja.

Adoro el colecho.

Y adoro también lo que dice el pediatra Carlos González, sobre la posibilidad de escabullirte de la cama, y hacer el amor en el sofá, en la cocina, o donde más nos apetezca; porque, oye, ¡el sexo no se acaba fuera de la cama!

Y quien dice sexo (¿eh? ¿eso qué era?…), dice ver una peli, darse un abrazo, acurrucarse en el sofá.

Pasa como con los espacios: Igual al principio no hace falta un fin de semana entero (igual un poco más adelante, sí), pero poner una peli a los peques y tener un ratito para haceros un masaje, o tomaros juntos un café, pude hacer maravillas.

Usar aquí el punto 3 es legítimo y muy recomendable, abuelitos deseosos de pasar una tarde con su nieta os lo agradecerán… Y según la edad, nietos deseosos de descansar una tarde de sus padres, ¡también, por mucho que nos escueza…!

 

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  1. Perdónate cuando tropieces.

A pesar de todo, de que aceptes, te organices, pidas ayuda, cuides de ti, de tu hogar y de tu pareja, de que practiques la calma cada día; habrá un momento en que la pierdas.

Harás y dirás cosas que luego te harán sentir realmente mal.

O ya habrás perdido la calma muchas veces antes (si no, seguramente no estrías leyendo esto), y ya te sientas fatal por ello…

Está bien. Estará bien. (Es buen momento para recordar el punto 1…)

Recuerda que todo el mundo necesita mimos y que nos abracen, sobre todo, cuando menos parecemos merecerlo. Tú, también.

Como dice Mónica Gutiérrez, en su libro “Recetas de lluvia y azúcar”,

Convierte la culpa en un error. Entonces, se aprende.”

Un nivel excesivo de culpa nos entumece la capacidad de reacción, y así, ni aprendemos, ni nada. Así que culpa, la justa, para estar alerta, saber que lo que pasó es importante; y aprender cómo ayudar(nos) para que no vuelva a suceder.

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  1. ¡Disfruta de la vida!

Hacer cosas juntos, jugar con tus hijos, mirar el parque, sentir el sol, reír… Celebrar un cumpleaños, una mañana, las buenas noches.

Míralos. Mírala. Míralo.

¿No es maravilloso, simplemente, que esté ahí?

La próxima vez que estés a punto de perder la calma, recuerda ese momento en el que te derretías de amor. Y cuando lo tengas, no dejes que se te escape.

Puedes dibujar en tu corazón una sonrisa y salir al mundo con ella puesta. Tú tienes todo el poder para mantenerla ahí, brillante, y dejar que ilumine todo tu día.

Y la elección es sólo tuya.

 

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Ana Martínez Acosta

Psicóloga. Terapeuta Corporal Integrativa.
Redactado en enero de 2016
Publicado en MandalaSana.org en enero 2016
Reeditado para amapsicologia.org en enero 2018.

Taller “Libertad y límites en la crianza y educación respetuosas”

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Sábado, 12 de marzo

 

La libertad y los límites se entrelazan para tejer el nido en que criamos a nuestros hijos e hijas; los espacios que les ofrecemos para que se desarrollen con autonomía y seguridad. Conocer nuestra propia relación con los límites, cómo entendemos y experimentamos en nosotras mismas la libertad y la necesidad de seguridad, es esencial para aplicarlos con corazón en la crianza. 

En este taller, experimentaremos de forma vivencial nuestra relación con la libertad y los límites, y veremos algunas claves para poder aplicar las conclusiones en nuestro propio hogar, o espacio educativo. 

Horario: 10 a 14’30h

Lugar: Casa Escuela Caracoles, Sevilla

Dirigido a:  Madres, padres, y personas educadoras.

Imparte: Ana Martínez Acosta. Psicóloga, especializada en Infancia y Familia, Crianza y Educación Consciente. Terapeuta Corporal Integrativa.

Precio: 45€. Personas desempleadas, estudiantes y segundo miembro de una pareja, 35

Más información y Reservas : Envía un correo electrónico a anavuela@gmail.com, o llama al 654726184.

  • Inscripciones abiertas hasta el miércoles, 9 de marzo. ¡No te quedes sin tu plaza!

 

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Ana Martínez Acosta

Psicóloga. Terapeuta Corporal Integrativa. 

Educación y Crianza con corazón. 

 

 

 

 

El Síndrome de Pippi Calzaslargas. Sobre el amor, los límites y la libertad en la crianza respetuosa.

 

Tenía la casa más chula, el mono más chulo y el caballo más chulo del mundo entero.

Era y es el icono inconfundible de la libertad, la espontaneidad, la creatividad, la fuerza interior y la alegría desbordante.

Pintaba su casa como quería, se vestía como quería, comía cuando y donde le daba la gana, cocinaba disparates, dormía en cualquier sitio… ¡Pippi Langstrum molaba un montón!

… Y también, era una niña que vivía, comía, se vestía, cocinaba, y dormía… Sola.

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A lo largo de mi experiencia trabajando con familias, con diferentes tipos de estilos educativos y hábitos de crianza, he conocido padres y madres que, en pos de la libertad, la creatividad, la espontaneidad y el más profundo respeto por los procesos naturales de sus peques, los dejan tan libres, que… Los dejan solos.

No quiero decir con esto que yo esté, ni mucho menos, en contra del respeto por los procesos naturales, de la espontaneidad, la creatividad y la libertad de la infancia. Tengo el convencimiento profundo que un buen acompañamiento en la crianza, debe ser lo suficientemente holgado, como para dejar que todo lo bello y lo sabio que hay en el interior de nuestras hijas e hijos aflore. Y todo esto no es posible si la persona adulta está demasiado cerca.

Y también tengo el convencimiento, igualmente profundo, de que no es posible una crianza feliz, cuando la persona adulta está demasiado lejos.

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A veces, la línea entre la libertad y el abandono es tan fina, que nos cuesta verla. Y tenemos nuestra propia pelea interna con los (muchas veces) temidos límites… Confundimos autoridad con autoritarismo, protección con invasión, cuidado con sobreprotección Nos hacemos un lío, y dejamos a nuestras peques, creativas, espontáneas, libres… Y solas.

Respetar los procesos naturales es también estar atentas a las señales que nos mandan nuestros peques. Es conocer, en cada momento, cuáles son sus necesidades de apoyo, de protección y de cuidado; y brindárselas con todo nuestro amor y respeto. Y los límites, adecuados, bien colocados, bien aplicados; apoyan, protegen, cuidan… y miman.

Si no, ¿cómo íbamos a contener, a sostener, a arropar, a abrazar…? En el abrazo, nuestros brazos son límites, que contienen y arropan la emoción.

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Nuestra piel es el límite físico de nuestro cuerpo, y cuando nos falta, o está dañada, perdemos la barrera protectora de nuestro organismo: Cuando está demasiado seca, se agrieta y se resquebraja, luchando por dejar salir, o entrar, aquello que necesita intercambiar con el medio. Cuando la piel está sana, es flexible y permeable, permitiendo un intercambio saludable desde mi organismo, hacia el mundo.

Papá y mamá, o las personas adultas que están a mi alrededor, son esa piel que me contiene, me protege, me cuida; y que en una relación sana, es suficientemente flexible como para dejar pasar todo lo bueno que el mundo tiene para mostrarme, y todo lo bueno que yo tengo para aportar al mundo. 

Pippi Calzaslargas… No tenía piel.  

No tenía nadie que le dijera cómo hacer las cosas, qué comer, dónde dormir, o cómo vestirse. No tenía a nadie que le pintara la casa, nadie que le hiciera la comida, nadie que … Nadie.

Nadie a quien encontrar, cuando se cansara de pensarlo y de hacerlo todo a su manera, y necesitara un abrazo en donde descansar de tanta responsabilidad gigante que le había caído encima.

 

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Ana Martínez Acosta

Psicóloga. Terapeuta Corporal Integrativa.

Familia, Educación y Crianza con Corazón

amapsicologia.org