¿Por qué se porta “mal”?

“Si se porta mal, es que no se siente bien.”

Es un principio esencial. De la crianza respetuosa, y de mi forma de trabajar y entender la infancia.

Y es q hay criatura, humana o animal, que desee rodearse de enfado, frustración, de malas caras y ambiente tenso.

🤷🏼‍♀️ Entonces, ¿por qué parece que me provoca…?

Rebeca Wild lo explica así de sencillo, y así de profundo: Un niño que se siente bien, no se porta mal.

Por eso…
Ante las conductas de desobediencia, desafío de las normas, gritos, rabietas… Buscamos un origen, la razón de ese malestar.

Buscamos comprender qué necesita esa niña, y trabajamos a través del proceso terapéutico para dárselo, en la medida de lo posible. Y trabajar la gestión del malestar, cuando no es posible.


Cada niño, cada niña, es única en su desarrollo y en su momento. Al igual que cada familia, cada hogar.
Por eso desconfío de las “recetas”, y en mi consulta, pongo una mirada atenta hacia todos los miembros de la familia, grandes y pequeños, para encontrar el origen del malestar… Y la solución.

A veces el origen de ese malestar está en la organización familiar: Normas poco adecuadas, ambiente tenso, adultos poco o demasiado presentes, falta de comunicación…

Otras veces, el conflicto está en el interior: Depresión, duelos, crisis de identidad… Tanto en grandes como en pequeños de la familia.

Otras, muchas veces, es una combinación de ambas.

Crear un espacio seguro de escucha, a través de una mirada comprensiva y amorosa, es el primer paso…


… Para que dejen de sentirse mal, y puedan portarse bien.

Ana Martínez Acosta

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Este inicio de curso, darles lo mejor no es posible. ¿O sí?

Lo mejor para nuestras niñas y niños, de momento, no es posible.

Sencillamente.

Porque lo mejor no es ir al colegio “seguras”: Con mascarillas, y distancias de seguridad, y con grupos burbuja, y sin poder abrazar a sus amistades en el recreo.

Lo mejor, tampoco es ir al colegio sin medidas de seguridad: Exponiéndose a una situación que aún no comprendemos del todo, pero que entendemos, más o menos, que es peligrosa. Y sobre todo, que nos da miedo.

Lo mejor, tampoco es quedarse en casa. Porque necesitan salir, necesitan ver a sus amigas, encontrarse con sus maestras, recibir estímulos de otras personas, adultas y pequeñas, que nos ayuden a hacer crecer su mundo, sus mentes y sus corazones. Y es su derecho.

Y, sobre todo, lo mejor no es, ni mucho menos, percibir lo extraño, lo anormal, lo complicado, lo denso, lo sórdido, que está siendo este comienzo de curso en la mayoría de los lugares.

Lo mejor, que es lo sano, lo amoroso, lo espontáneo, lo libre… No parece que sea posible.

¿O sí?

En esta crisis mundial, las personas adultas tenemos la responsabilidad de cuidarnos, para cuidar. De trabajarnos, para ser más conscientes que nunca, si queremos evitar que esta situación deje en nuestros niños y niñas una huella indeseable.

Necesitamos realizar una importante tarea. Primero, reconocer la situación, en toda su crudeza. Aceptar que no es fácil, y que, desde luego, no nos lo están poniendo nada fácil, a las familias, desde ninguna parte.

Y respirar.

Y, sabiendo que lo mejor no es posible; saber encontrar lo mejor posible.

Lo mejor posible puede tener múltiples formas: Dependiendo de las posibilidades y las necesidades de cada familia; de las posibilidades y necesidades de cada niño, de cada niña.

Pero de entre estas mútiples formas, hay algo común: Las personas adultas necesitamos encontrar la manera de mantener la calma. De conservar la alegría, la ilusión por el nuevo comienzo, por las cosas que todavía, debajo de las mascarillas, las medidas y la insultante precariedad de los recursos institucionales, aún, merecen la pena.

Y poder transmitir justo eso a nuestras criaturas, que han estado esperándolo durante casi medio año de sus vidas.

¿Y cómo se logra esto?

Las personas adultas necesitamos una gran labor de consciencia personal. Ocuparnos de cómo estamos nosotras, antes de poder ocuparnos de nuestras niñas y niños. Como siempre, y ahora, más que nunca. Aprender a escucharnos, a entender qué estamos necesitando, y qué herramientas tenemos para poder lograrlo. Aprender a comunicarnos con nuestras parejas, o las personas con las que compartamos la crianza de nuestra prole; para poder llegar a acuerdos sobre qué, cuándo, cómo hacemos, aquello que consideremos que es lo mejor posible.

Aceptar que, seguramente, este curso habrá muchas cosas que no serán como nos gustaría, como habíamos planeado, como era nuestra idea del inicio del cole, o el final de la guarde, o el cambio de etapa…

Aprender a tener paciencia con las cosas que son inevitables… Y a tener ánimo y energía, para luchar, sin perder la calma, por aquellas cosas que sí pueden cambiarse.

Aprender, ahora más que nunca, a luchar por lo que deseamos, sin pelearnos con lo que tenemos.

¡Cuánta tarea…!

Y qué necesaria, para que ellos y ellas, puedan percibir lo mejor posible, de esta vuelta al cole extraordinaria.

Puede que sea el momento de recuperar las Claves para Mantener la Calma, que nos sirvieron durante el confinamiento y la desescalada.

Puede que sea el momento de buscar un espacio para cuidarnos, apoyarnos, acompañarnos en esta aventura de criar y educar, en este año especialmente demandante… En el Grupo de Crianza que comenzamos a finales de este septiembre, tenemos claro cuánto necesitamos este asesoramiento, esta compañía. Puede, también, que sea el momento de dedicar un espacio especial para cuidar nuestra pareja, si la tenemos; o a nosotras mismas, que nos tenemos para siempre.

En los espacios de Terapia de Pareja y Terapia Individual, así como de Asesoramiento en Crianza Consciente, os recibo con los brazos y el corazón abiertos, para acompañaros en este complejo transitar.

¿Hablamos?

El amor de tu vida… eres tú.

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“No me da lo que necesito”.
Alguna vez lo has pensado, en relación a tu pareja?

A veces, buscamos fuera, cubrir unas necesidades (de amor, atención, cuidado, afecto, admiración…) que sentimos que nos faltan dentro.
Sentimos que necesitamos que la otra persona nos dé esto que nos falta… Y exigimos, y sentimos frustración, tristeza, rencor, cuando no se cumplen nuestras expectativas.

Sin embargo, atención: Ninguna persona, ni nuestra pareja, ni nadie, puede cubrir un vacío de amor que no recibimos en su día…

Hemos estado hablando de construir la autoestima estos días atrás… Si en nuestra herida de infancia está la falta de amor, de atención, cuidado, afecto… No le corresponde a nuestra pareja cubrir hoy esas necesidades que nos faltaron.

¡Qué importante! ¡Y qué duro!
¿Quién entonces va a cuidarme…?

Tú misma. Tú mismo.
💕
Primero.

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Uno de los objetivos de la terapia para el crecimiento personal, es lograr ese autocuidado, este amor propio: Llegar a ser nuestra “madre lo suficientemente buena” para nosotras mismas.
Cuidarnos.
Amarnos.
Admirarnos.
Adorarnos.
Ser el Amor de nuestra vida.
E ir cubriendo, poco a poco, ese vacío de amor que es parte de nuestra herida.

Y, a partir de ahí, establecer relaciones amorosas que SUMEN a ese amor propio.
Que nos amen, admiren, adoren, cuiden… Por supuesto.
Con la libertad de vincularnos desde el deseo adulto, y no desde la exigencia que nace de una necesidad de nuestra niña, nuestro niño, no resuelta.

 ¿Cómo te suena…?
¿Qué tal tu relación contigo?
¿Eres el amor de tu vida?

Hoy es un día maravilloso
para empezar a serlo. 🍃💚
Bienvenida.

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Y esto, ¿cómo se enseña a nuestros hijos e hijas?

Sencillo: Amándonos. Y mostrándoles ese amor. Que comienza con el cuidado y el amor propio… Y que desde ahí, se expande hacia ellos y ellas, infinitamente, y hacia todo lo demás. 💕

Feliz día!
🍃💚

#amaconsciente
#crianzaconsciente
#ereselamordetuvida
#conectarsanaramar

Crianza Respetuosa: Diez claves para entenderla (y practicarla) con consciencia y corazón.

Cuando hablamos de una crianza consciente, respetuosa, hay personas que se llevan las manos a la cabeza…

“No puede ser”, me dicen a veces, “que a los niños se les dé siempre todo lo que piden, que les dejemos hacer lo que les de la gana”.

Claro, digo yo entonces: Es que eso no es una crianza respetuosa.

Ocurre a veces que confundimos respeto con descuido, libertad con abandono, espacio propio con falta de atención, atención con sobreprotección…

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La crianza respetuosa es una crianza con consciencia. La crianza con apego, es una crianza desde el corazón, bien conectado, bien ajustado; hacia el corazón de nuestras criaturas.

En estas diez claves, sobre diez malentendidos habituales acerca de la crianza respetuosa, confío aclarar algunas dudas, y ayudar a acercarnos un poquito más a la crianza con consciencia, y corazón.

Diez cosas que la crianza respetuosa no es.

Una Crianza Respetuosa:

  1. No es dejarles hacer todo lo que quieren. Es entender qué necesitan. Saber si aquello que necesitan está dentro de nuestras posibilidades, de las posibilidades de la situación; y si es así, respetar esa necesidad, y darles la libertad necesaria para satisfacerla.
  2. No es darles todo lo que te pidan. Es entender qué te están pidiendo, y por qué. Es estar atentos a si se trata de una necesidad genuina, o no. Es confiar en su autorregulación, y también en nuestra capacidad de percepción, de cuidado. Y darles lo que sintamos que a todos nos viene bien.
  3. No es educar sin límites. Es establecer unos límites justos, adecuados a las situaciones, y a las necesidades: Tanto las de ellos, como las de nosotros.
  4. No es anteponer sus necesidades, todo el tiempo, a las nuestras. Es encontrar el equilibrio, para que en la medida de lo posible, todos seamos felices: Tanto mayores, como pequeños.
  5. No es dejarles solos, solas. Es dejarles el espacio preciso, atentos a si realmente necesitan nuestra intervención. Es permanecer a una distancia adecuada, y estar disponibles para, si la necesitan, ofrecérsela.
  6. No es darles todo el poder de decisión. Es hacerles partícipes del proceso, dejándoles la posibilidad de elección en los asuntos que entendemos que pueden hacerlo. Es estar atentas a qué responsabilidades están preparados para asumir, y darles la oportunidad de asumirlas. Y los adultos, tomar las nuestras.
  7. No es no intervenir. Es estar atentas, muy atentos, a qué realmente necesitan de nosotras, en cada momento. Y dárselo. Es dejarles la oportunidad de equivocarse, de cometer errores, de volverlo a intentar; como parte del aprendizaje. Sin descuidar, sin estorbar.
  8. No es no poner consecuencias a su comportamiento. Es entender qué les hace comportarse así, y hacerles entender también a ellos, en la medida de sus posibilidades, de cada momento. Es proponer consecuencias consecuentes a los motivos de su conducta, y no (o no sólo) al resultado final.
  9. No es evitar los conflictos. Es abordar estos conflictos de manera calmada, consecuente, amorosa; y resolverlos constructivamente, para aprender de ellos todos juntos.
  10. No es tratarlos como si fueran más importantes que nosotras, personas adultas. Es tratarlos, y tratarnos a nosotras mismas, como los seres maravillosos que somos. Es verlos y comprenderlos en toda su belleza, en toda su grandeza, todo su potencial. Y también en toda su fragilidad, toda su necesidad de amor, todo su proceso de aprendizaje. Exactamente igual que nosotros.

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Crianza respetuosa, crianza consciente.

Como en tantos otros aspectos de la vida, difícilmente  vamos a estar siempre conectadas, sabias, calmadas, equilibradas… Para cumplir todos los “requisitos”. No, no somos perfectas ni perfectos. Es, como tantas otras cuestiones, un proceso, de aprendizaje, de autoconocimiento, de crecimiento… Tendremos días y días, momentos y momentos; y lo realmente importante es que pongamos nuestra consciencia en mantener la dirección.

Una crianza respetuosa exige un alto nivel de implicación. Para estar presentes, atentas, conectadas con nosotras y con ellos.

Una crianza respetuosa implica un alto nivel de consciencia. Hacia nosotros mismos, y hacia nuestros hijos. De conocimiento de nuestras capacidades, nuestras necesidades, nuestras emociones… Y de las suyas.

Una crianza respetuosa implica un alto respeto… Hacia nuestros hijos, y hacia nosotras mismas.

Y también, es así cómo la crianza puede ser la mayor oportunidad de crecer en el amor, que nos otorga la vida.

¿Te atreves?

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La crianza consciente, como cualquier otro camino de desarrollo personal, está lleno de luces y sombras. Y sentir apoyo, contar con una orientación, puede ser una clave importante para sentirnos más seguras. Criar en tribu es lo natural en la especie humana… Yo te ofrezco diversas formas de acompañamiento en tu criar, para ayudaros a crecer felices:

  • Asesoramiento personalizado en crianza consciente. 
  • Terapia individual para personas adultas. 
  • Terapia infantil.
  • Terapia familiar.
  • Talleres y Grupos de Crianza. 
  • Directos y artículos de acceso gratuito, en mis redes sociales. 

Todas las modalidades (exceptuando la terapia infantil) se pueden realizar en formato on line y presencial.

¿Quieres saber más?

  • Suscríbete a mis redes sociales para estar al día de todas las novedades, artículos y Directos. (tienes los enlaces más abajo)
  • Envíame un correo, o rellena este formulario, y cuéntame qué necesitas.

¡Un abrazo!

Ana Martínez Acosta

AMApsicología

Niñas y niños, sesenta días en casa: ¿Cómo les afecta ahora?

El confinamiento que nos cambió la vida, a ellos les afectó más.

Más, porque tienen menos tiempo vivido, menos recursos, con los que compensar lo que nos está faltando. Más, porque entienden menos. Más, porque lo que no entienden, o lo que no llegamos a explicarles, lo imaginan… Y en sus mentes, esas explicaciones pueden ser aún más terribles que la realidad.

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Más, porque perdieron el contacto con su vida: Con la escuela, con los abuelos, con el parque, con la calle, con el mercado, con la zapatería, o el puesto de la esquina. Más, porque ellos sí que no salían, para nada.

Más, porque en una niña de dos años (y de doce), dos meses es mucho, mucho tiempo de su vida. 

Más, porque tener a papá y a mamá en casa (quienes los tienen), está bien; pero no está bien si están preocupados, angustiados, estresados; encerrados “teletrabajando”, o tratando de trabajar… No está bien porque papá y mamá han estado en casa, sí, pero sin tener espacios para ellos: Ni para estudiar, ni para trabajar, ni para estar en pareja, ni para estar a solas. Y eso es MUY duro. Y tener a unos papás o mamás, en casa, pasando por momentos muy duros, es todavía MÁS difícil, para una niña, para un niño, que además SÓLO tiene esa referencia. (Lo he dicho más arriba: No han visto a nadie más…)

Claro, han hablado por teléfono, y han hecho horas y horas de videollamadas; y han visto vídeos de sus seños de la guarde o el cole; y han sentido todo ese apoyo, desde… Desde una pantalla. Que está bien, claro, pero no deja de ser una pantalla.

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El virus que nos dejó sin tribu.

Los niños y las niñas son mamíferos. (Como nosotras, personas adultas, también.). Y somos mamíferos tribales. Necesitamos la tribu para crecer, para aprender, para desarrollarnos saludablemente. Necesitamos la tribu para criar. Estar en casa, con papá, mamá, o con los dos, con hermanitos, está bien. Y no es suficiente.

En esta sociedad, en la que ya hace tiempo que no vivimos en tribu, aún mantenemos estructuran que nos la recuerdan. Que hacen algunas de sus funciones, esenciales, vitales, para la especie: Tenemos (¡teníamos!) guarderías, para que las criaturas estén juntas, retocen con otras criaturas, y también, para compartir el cuidado. Teníamos los colegios, para ofrecer otra mirada, otra forma de educar y aprender, otras referencias, a niñas y niños más grandes. Y para seguir compartiendo el cuidado. Teníamos los parques, las zonas de juego… Y, por supuesto, las familias extensas: Las abuelas, abuelos, titas, primos… Para compartir el cuidado, y diversificar las experiencias, y multiplicar el amor, hacia nuestros niños.

Y todo eso, se lo han perdido.  (Y nosotras, como familias, también).

Entonces, no vamos a engañarnos: Estos dos meses, sí, han afectado.

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¿Y ahora, qué?

Simplemente, ahora llega el momento de sentarnos, con la relativa tranquilidad de que vamos, poco a poco, volviendo a la normalidad; y mirar a nuestras niñas, a nuestros niños. Que llevan casi tres meses creciendo sin tribu. Encerrados en casa, con mamá y papá estresados (o más o menos…). Mirarlos con amor, con admiración, con dulzura.

Y entender que, sea lo que sea que les esté pasando ahora, es normal.

Que no quieran salir. Que sólo quieran salir. Que no quieran ver a nadie. Que quieran ver a todo el mundo. Que no quieran volver a casa. Que no quieran coche. Que sólo quieran coche. Que no quieran volver al cole. Que cada día pregunten cuándo van a volver al cole. Que hayan aprendido a dejar el pañal. Que hayan vuelto a usar el pañal. Que coman de todo. Que no quieran comer nada. Que duerman mucho. Que duerman poco… Normal.

¿Que están descuadradas, sin rutina, alterados, imprevisibles, sensibles, enrabietadas…?

Normal.

¿Que están estupendas? ¡Genial! Habrá que preguntarles cómo están por dentro, también…

¿Y qué podemos hacer?

Calma. Comprensión. Y paciencia. (Que es la facultad de no perder la calma, mientras se espera).

Acompañarles, lo mejor que sepamos hacer. Mirarles, escucharles, sostener su proceso, sea cual sea, en esta vuelta al nuevo mundo de fuera.

Entender todo esto. Y hacerles entender, que lo que les sucede es normal, y que estamos ahí, para lo que necesiten. Y si no saben lo que necesitan, también. Para averiguarlo juntas.

Y si necesitamos ayuda, tenemos dudas, o no sabemos cómo hacerlo, contactar con profesionales que nos puedan orientar.

Para saber más…

¿Quieres saber más acerca de cómo acompañar a tu hijo, tu hija, en el proceso de “vuelta a la normalidad”?

No te pierdas el DIRECTO en mi página de Facebook, el viernes 29 de mayo, a las 18h (hora española).

mi hijo está bien

Y no dudes en contactar conmigo para resolver cualquier duda o preocupación. Y si lo deseas, podemos concertar una cita on-line o presencial, para mirar más de cerca vuestra situación y elegir la modalidad de terapia o asesoramiento que mejor se ajuste a lo que necesitáis.

Juntos, podremos acompañar a vuestro hijo, de la mejor manera posible. Siempre, con consciencia y corazón.

Terapia infantil familiar e individual.

 

 

¿Cómo es la vida a la que quieres volver?

La vida nos ha dado la oportunidad de pararnos. Pararnos a pensar(nos), a sentir(nos), a ver(nos). Y también a preguntarnos: ¿Me gusta lo que veo? … ¿Me gusta lo que soy?

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La vuelta a “la nueva normalidad” deja paso a grandes interrogantes. ¿Cómo sera el mundo a partir de ahora? ¿Qué nos espera? ¿Seré capaz?

Y, también, quizás… ¿Cómo quiero que sea mi mundo, a partir de ahora? ¿Cómo quiero mi vida? ¿Quién quiero ser, en la nueva normalidad?

Es el momento adecuado para tomar impulso, abrazar nuestro poder, hacer las paces con nuestros miedos, e ir a por nuestros sueños. 

¿Estás preparado, preparada, para salir ahí fuera, siendo quien de verdad quieres ser?

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Estos meses de retiro, de detenernos; de quedarnos hacia adentro, quizás han abierto antiguas (o recientes) heridas. Quizás han caído máscaras, o se han descubierto pequeñas luces que creíamos apagadas, pero que ahora insisten en querer brillar.

Es el momento: De tomar esos brotes y hacerlos crecer. De tomar esas sombras, e iluminarlas. De tomar las heridas descubiertas, y mimarlas hasta hacerlas sanar.

Abraza la oportunidad que nos ha brindado la vida…

Que esta situación extraordinaria, descubra todo lo extraordinario de ti.

Que el dolor que ya hayas pasado, que estés pasando, merezca la pena.

Vuelve a la vida de fuera, construyéndola desde tu ser más auténtico, más hermoso.

Y sé feliz.

Yo te ayudo a lograrlo.

Terapia infantil familiar e individual.

  • Reserva hoy tu cita: amapsicologia@gmail.com / 654 72 61 84, y encontraremos la modalidad de terapia que mejor se ajuste a tus necesidades.
  • Sígueme en Facebook y en Youtube para ver todos mis vídeos, directos y artículos de forma gratuita.
  • También puedes contactar enviando un mensaje ahora:

 

¿Es tan difícil lograr la calma?

Estrategias para encontrar la calma, y que se quede en tu vida.

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En primer lugar, para lograr estar calmada, debes conocerte: Conocer qué te hace bien, qué hábitos o situaciones te ayudan, a ti, particularmente, a mantener tu calma. No hay dos calmas iguales: Conoce la tuya, y podrás cuidarla mejor.

Igualmente, es importante que conozcas cuáles son los aspectos de tu día a día que te “roban” ese estado de tranquilidad. ¿Qué perturba tu calma? Reconoce cuándo, cómo y por qué la pierdes, y estarás mucho más cerca de poder conservarla.

Por supuesto, habrá varios, o muchos aspectos que perturban tu calma en el día a día, que no podrás cambiar. O no siempre, o no en este preciso momento. Será necesario, entonces, que aprendas a convivir con esos elementos. Estrategias de afrontamiento del estrés, de resiliencia, que te ayuden a aceptar aquello que no puedas cambiar, y a ser feliz, a pesar de ello.

¿Se aprende? Sí, se aprende.

¿Y no es resignación?

No.

Cuando aceptamos, estamos tomando una decisión consciente, proactiva, para integrar aquello que nos sucede como parte de nuestra vida. Lo conocemos, lo reconocemos, y entendemos que forma parte de lo que soy. Al menos, por ahora. Y entonces, puedo aprender de ello.

Cuando nos resignamos, nos colocamos en una posición de víctima. Entendemos que aquello que nos sucede nos supera, nos aplasta, y nos sometemos. Y eso, nos hace sufrir.

Quizás a efectos prácticos, realicemos la misma acción: Pero una persona que acepta, lo hará desde una mirada positiva; y una persona que se resigna, lo hará desde la tristeza, el odio o el rencor. Y esto marca una gran diferencia.

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¿Y qué hago con las cosas que sí se podrían cambiar?

Cámbialas.

Nada más simple. Hay que ser valiente.

Pero, ¿y si no puedo…?

Entonces, acéptalas.

¡Pero es que me hacen sufrir!

¡Ah! Ya lo dice un gran maestro: “Lo fácil es sufrir”…

J.M. García García. “Lo fácil es sufrir”, Ed. Alegoría

Tú decides…

La calma, tu calma, está en tus manos.

Y en AMApsicologia te ayudamos a logralo: 

Encuentra aquí más información sobre nuestro Asesoramiento Personalizado para Encontrar la Calma (y que se quede en tu vida).

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Asesoramiento personalizado: Cómo encontrar la calma (y hacer que se quede en tu vida)

Cinco sesiones para trabajar tu calma interior

de forma efectiva.

 

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Trabaja tu calma en mi programa personalizado en sólo cinco sesiones, de cincuenta minutos, presenciales u online.

Cada una de ellas, con un objetivo concreto:

  • 1ª sesión: IDENTIFICAR los hábitos o situaciones de tu vida que te aportan bienestar, y aquellos que te perjudican.
  • 2ª sesión: CAMBIAR aquellos hábitos o situaciones que perjudican tu tranquilidad. Elaboraremos un plan de acción para ayudarte a conseguirlo.
  • 3ª sesión: ACEPTAR aquellas circunstancias que no puedes cambiar en tu vida, o al menos, no en este momento. Trabajamos estrategias de afrontamiento del estrés, y desarrollo de la resiliencia, para ayudarte a convivir con ellas y seguir siendo feliz.
  • 4ª sesión: REVISAR el proceso. Tras aplicar los tres primeros pasos, revisamos qué está funcionando, y modificamos aquello que siga bloqueado.
  • 5ª sesión: ASEGURAR la continuidad del proceso. Creamos un compromiso, contigo mismo, para que sigas llevando a cabo las estrategias de CAMBIO y ACEPTACIÓN, en tu día a día.

Estas sesiones las agendamos de forma personalizada, atendiendo a tus necesidades y el tiempo que decidas dedicarle al proceso: Podemos realizar las tres primeras sesiones en una semana, y finalizar el proceso en quince días; o podemos espaciar el tiempo entre sesiones para trabajar en tu proceso de cambio, como máximo, durante dos meses. 

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Una vez terminado el proceso, estaré disponible durante un mes más, a través del correo electrónico, para hacer un SEGUIMIENTO. De esta forma seguimos ayudándote a cumplir con tu compromiso, y resolviendo posibles dudas que puedan surgir por el camino. 

Al finalizar este mes de seguimiento, volvemos a revisar el compromiso para confirmar que todo va bien, y de esta forma dar por finalizado tu Asesoramiento Personal. O bien, si es oportuna una segunda vuelta del proceso, o tal vez profundizar a través de otras técnicas terapéuticas, si fuera necesario.

Cada una de las cinco sesiones del asesoramiento personalizado, tiene un coste de 30€. El pago se realiza de una sola vez, al comienzo del proceso. 

¿Quieres saber más?

¡Te lo explico en este vídeo!

Sí, quiero reservar mi plaza para un “Asesoramiento Personalizado para encontrar la calma (y que ésta se quede en mi vida)”.

¡Enhorabuena! Ya has comenzado. Envía este formulario, y nos pondremos en contacto contigo para enviarte más información, si la necesitas; y empezar cuanto antes tu proceso de cambio. 

Taller “Una crianza respetuosa comienza por un adulto tranquilo”

¡AFORO COMPLETO PARA EL DÍA 7 DE MAYO! Se abre una segunda edición del taller para el MIÉRCOLES 16 DE MAYO. ¡No te quedes sin tu plaza!

Taller para padres, madres y personas educadoras

“UNA CRIANZA RESPETUOSA COMIENZA POR UN ADULTO TRANQUILO:

CÓMO CONSEGUIRLO.”

Claves para desarrollar la tranquilidad necesaria para criar con paciencia y amor.

¿A quién no le ha pasado, después de leer mil libros acerca de la crianza y la educación respetuosa, que perdemos la paciencia y todos nuestros buenos propósitos se nos derrumban en un momento? Lo primero que necesitamos para criar con respeto y amor, es estar bien nosotros mismos, y a partir de ahí, todo lo demás.

En este taller, veremos las claves más importantes para gestionar el estrés que produce la crianza, desarrollando una mayor tranquilidad; y cómo podemos aplicarlas a nuestra vida para que den un resultado efectivo.

Aprenderemos a tener a punto la herramienta más importante en la educación de nuestros hijos: Nosotros mismos y nuestras emociones.

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Dirigido a padres, madres y personas educadoras, de niños de cualquier edad.

Duración: 2 horas y media.

Imparte: Ana Martínez Acosta, psicóloga, especializada en familia y crianza respetuosa.

Contenidos:

  • El estrés emocional en la crianza.
  • Diez claves para desarrollar la tranquilidad en nuestro día a día.
  • Técnicas de relajación.

Fecha de realización: 16 de mayo 2018 (segunda edición del taller)

Lugar de realización: Escuela Infantil “El Lazarillo”, en el Parque Empresarial Nuevo Torneo, en Sevilla.

INSCRIPCIONES:

Teléfono:  659 29 98 82

Si deseas más información, puedes contactar conmigo en el 654 72 61 84, o escribirme tu comentario aquí abajo:

 

“Únicamente habitando nosotros la calma, seremos capaces de transmitírsela a nuestros hijos”

 

 

Danza en Familia y Danza Materna

A partir de esta semana, tengo el inmenso placer de compartir con vosotros un nuevo espacio de danza creativa, de encuentro entre mamás, papás, y sus bebés; esta vez en el barrio de Pinomontano, en Sevilla.

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Desde ANIMASOC, iniciamos esta nueva línea de talleres, dirigidos a familias con niños pequeños, comenzando por el grupo de Danza Materna, los martes de cinco a seis de la tarde, y el grupo de Danza en Familia, los martes de seis y cuarto a siete y cuarto de la tarde.

Danza Materna

Un espacio para conectar, con nuestro cuerpo en movimiento, con la magia de crear vida; con nuestro bebé, dentro o fuera; con otras embarazadas y mamás recientes.

Estimula los sentidos del bebé, fortalece el vínculo madre-hijo/a; cuida tu cuerpo y disfrútate en esta etapa especial e irrepetible.

Danza en Familia

Exploramos la música, los ritmos, el movimiento, la expresión corporal… Disfruta junto a tus hijos de una forma diferente de comunicarnos, desde el juego y la creación conjunta.

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¿Quieres unirte? ¡Contacta y reserva ya tu plaza! Descuentos especiales para las matrículas de febrero.

… ¡Y esto es sólo el principio! Las demás actividades de AMApsicología: Grupos de Crianza, Talleres sobre educación para familias y educadores, y los servicios de asesoramiento y terapia familiar e infantil; estarán muy pronto disponibles en las instalaciones de ANIMASOC.