Desenredando Enfados. Cómo acoger conflictos con amor.

 

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Son las siete cuarenta y cinco de la mañana, tenemos que salir ya para ir a trabajar, y llevar a la peque al cole. Sabemos, además, que cinco minutos más no son cinco minutos tarde, sino veinte, porque tenemos controlada la salida en masa de los coches que colapsarán la carretera en exactamente cuatro minutos. Pero nuestra amada peque necesita ponerse los zapatos rosas, justo esos y no otros, y no los encuentra. Mamá está en la puerta, la peque corriendo por la casa, y en ese momento, en el que realmente lo que queremos es meternos en la cama hasta que sea viernes otra vez… ¿Qué hacemos?

Herramientas y recursos concretos para solucionar conflictos hay muchos, pero no olvidemos que el principal motor de todos ellos somos nosotras: Las personas adultas que están frente a ese niño desbordado, que a veces  nos pone a nosotras, también, al borde de nuestra capacidad de reacción. El enfado puede ser como una inmensa madeja de lana, pegajosa, que nos va rodeando más y más, a medida que crecen los nervios, las prisas, las palabras feas, el tono de voz… Tanto los nuestros, como los de los niños, que recogen en su madeja lo mismo que le vamos lanzando, y nos lo lanzan otra vez.

¿Qué necesitamos para solucionar un conflicto de la manera más respetuosa y amorosa posible, y hacerlo de forma eficaz? Primero, crear en nosotras mismas una buena actitud. Para afrontar la situación de manera positiva, colaborando en el “desenredo”, y no en enredarnos más.

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Las Ocho Ces son ocho cualidades que necesitamos para lograr la actitud ideal que envía a las peques el mensaje más respetuoso y cariñoso, y nos permite resolver la situación conflictiva de forma amorosa y eficaz. (Y las he llamado así porque, curiosamente, todas empiezan por la letra Ce)

Veamos cuáles son…

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1. Consciencia

…de que está ocurriendo un conflicto. Requiere de cierta dosis de sensibilidad, de capacidad para captar las señales que nos envía nuestra hija, o las características de la situación . Darnos cuenta de que algo está pasando, algo importante, algo que puede desembocar en un conflicto, o que ya estamos en él. Es el momento de prepararnos, respirar, y acordarnos de “activar” las otras siete “Ces”.

 

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2. Calma

Respira. Encuentra ese rinconcito luminoso que guardas para ocasiones como ésta. (Es importante tener las reservas de esta Ce siempre, al menos, medio llenas. Para ello, puedes tener en cuenta las diez claves para lograr ser un adulto tranquilo de este otro artículo)

 

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3. Comprensión

De la situación, de la emoción, de nuestro hijo o hija, de sus motivos, de los nuestros… Para esto hay que conocer. Conocernos, primero a nosotras. Dónde están mis límites, cuál es mi necesidad. Cuánto de importante es lo que necesito, cómo de enfadada o nerviosa estoy en este momento, cuánta tranquilidad me queda para empezar a gritar…

Y conocer a nuestro hijo. Qué le sucede, qué está sintiendo, qué puede necesitar… (Vale. Si supiéramos todo esto, tal vez no estaríamos en un conflicto ahora mismo… Pero, al menos, poner la intención en saber lo que está ocurriendo, nos ayudará a resolverlo.)

 

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4. Corazón

Estar conectadas con el amor hacia nuestras hijas es la mejor manera de resolver un conflicto, sea el que sea. Es la clave de la empatía y de encontrar la calma, y también de la comprensión. Es la conexión con nuestra sabiduría interior, con nuestro poder más íntimo, que siempre tiene una buena respuesta. Es cuestión de práctica, cuidado y escucha, que podamos llegar a oírla… A oírnos. Y es bueno tenerlo en cuenta, aunque tal vez, no siempre podamos hacerle caso tal cual. A las siete cuarenta y cinco de un lunes, seguramente nuestro corazón nos dirá que agarremos a nuestra peque, busquemos juntas los zapatos rosas, y nos metamos en la cama grande, con ellos puestos, hasta las diez… Y eso, no siempre lo podremos hacer. (…¿O sí?… Los peligros de escuchar a nuestro corazón es que muchas veces, no hace cuestionarnos tantas cosas…)

 

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5. Creatividad

Esto de la maternidad es una ciencia que no tiene nada de exacta. Lo que funciona hoy a la perfección es un desastre mañana, y puede que dentro de tres meses, vuelva a ser la panacea universal (así que no deseches recursos… si funcionaron una vez, pueden volver a hacerlo!).

La creatividad es una de las características más valiosas que puede tener un padre, porque nos saca de los apuros más insospechados. Desenredando enfados, es igual. Respira, mira, siente, comprende; y déjate llevar por tu instinto. Hay muchísimas herramientas y recursos que se pueden usar a la hora de acoger y resolver un conflicto (hablaré de ello en otro artículo, más detenidamente), pero la elección de cada una en cada momento, y más aún, crear una nueva a la medida de lo que está sucediendo en ese instante, es fruto de nuestro sentir, y de nuestra imaginación.

 

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6. Consistencia

La consistencia es esa presencia que transmite calma, seguridad, confianza. Transmite a nuestros peques que la situación está bajo control, que por muy enfadado que esté, papá o mamá sigue ahí, con la capacidad de sostener la emoción, la propia, y la del peque; y que vamos a resolver la situación.

El adulto es un refugio, un lugar seguro, en el que el niño, sobre todo en situación de conflicto, necesita poder encontrar cobijo, si le hiciera falta. Si el conflicto es con nosotras, probablemente no quiera estar cerca, o si se acerca sea para agredirnos, incluso: No importa. Sigue necesitando que seamos un lugar seguro para poder resguardarse, en ese momento, o después. El tema de la agresión hacia nosotras es delicado y merece una atención especial; que le dedicaré en otro artículo. Por ahora, baste decir que parte de la consistencia la conseguiremos siendo coherentes con nosotras mismas, que es la siguiente Ce. (Y si para nosotras es importante que no nos agreda, siendo coherentes con ese principio, no le dejaremos hacerlo.)

  

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7. Coherencia

Tiene mucho que ver con la anterior Ce. Si hemos decidido algo, decidido está. Nuestra seguridad, transmite a nuestra peque la seguridad que ella necesita para poder salir del enredo emocional.

Para poder sostener la situación, y que nuestra hija pueda apoyarse en nosotras para poder salir también, necesitamos tener claro hacia dónde vamos, e ir.

Esto no quiere decir que no podamos cambiar de opinión, que no podamos ser flexibles; si es que, en nuestra comprensión de la situación, vemos que nuestra primera decisión no es la más adecuada, y que mejor tomamos otra dirección. Quiere decir que, si hemos cambiado de opinión, hagamos eso otro, con decisión. (En los cambios de opinión, en general está bien verbalizarlo, de forma positiva, para seguir siendo coherentes: Si hemos dicho en un principio, “Cielo, da igual con qué zapatos vayas, no voy a esperar ni un minuto más”, y ha pasado un minuto, (o, generalmente, más…), y seguimos en la puerta; podemos decir “¿Aún sigues buscando? Vale, no me había dado cuenta de que era tan importante para ti. Voy a ayudarte a buscarlos un par de minutos más, y si no los encontramos, te tendrás que poner otros, y nos iremos.” Y, siguiendo con la coherencia, hacerlo entonces así.)

Cuidado, pues, con las decisiones. Está bien, por eso, primero tomar consciencia, evaluar la situación para comprenderla, respirar, y conectar con el corazón antes de decidir cómo seguir. (¡No te agobies! Se hace en milésimas de segundo, con un poco de práctica. ¡Somos seres casi mágicos, los papás y las mamás!)

 

 

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8. Celebración

Si salió bien, por lo bien que salió. Y si salió mal, porque lo necesitamos más que nunca: A veces, cuando menos nos merecemos un abrazo, es cuando más lo necesitamos.

Es el momento de recordar a nuestros hijos que los queremos por encima de todo, se “porten bien” (se sientan bien) o se “porten mal” (se sientan mal); pase lo que pase, estén como estén… Sean como sean. Les amamos.

Celebrar (con un abrazo, un postre especial, un cuento, un baño agradable, un paseo…), sirve para alquimizar la energía potente y tensa de un conflicto, y transformarla en una energía amorosa y tranquila. De esta forma, la próxima vez que se avecine un conflicto, recordaremos esta última energía, y estaremos todos mejor predispuestos a sostener la situación, desde el amor y las “Ocho Ces”.

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Ana Martínez Acosta

Psicóloga. Terapeuta infantil y de familias. 

http://www.amapsicologia.org

 

Nacer

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En el amanecer de los tiempos

la mujer se despertó sola.

Su vientre había crecido, hinchado, lleno de la luz de la semilla de su compañero.

La mujer esperó, con los ojos abiertos, en la cálida oscuridad de su refugio. Durante unos instantes, nada. El viento leve, el ulular del búho, la luna llenando el monte de plata. La respiración calmada aún, ausente, del hombre dormido a su lado.

Y entonces volvió el dolor. Atravesó en una ráfaga caliente la cintura, la espalda, los riñones. Expandida unos momentos, la contracción volvió de piedra el vientre. Luego, calladamente como había venido, se fue.

La mujer abrió los ojos de nuevo, el dolor los había cerrado. Los sintió brillar con una luz nueva, magnética, de tierra y de infinito. Sonrió en la noche, a pesar del dolor, por el dolor mismo.

Se sentó en las pieles y miró a su hombre. Aún dejó pasar otro dolor antes de despertarlo, suave, con una mano posada en su pecho.

-Amor

El hombre suspira.

Ya está llegando.

Y le coloca una mano grande, poderosa, en la redondez de su vientre para que pueda notar con ella la dureza de la siguiente contracción.

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Él abre los ojos. Muy abiertos, y la mira. La placidez de la mirada de ella (que se sabe entera, preparada, madura: Todo está encajando en su sitio), le da la tranquilidad que necesita.

A partir de entonces el hombre se crece, se vuelve roble, madera, cáñamo. Se convierte en abrazo de seda y en tronco de árbol, en dura rama de la que poder agarrarse, cuando las contracciones se vuelven gigantes, más allá del dolor.

 

Cada uno hace su viaje. La mujer se eleva, pierde consciencia del tiempo, del mundo, de lo terrenal. Gira con la luna hacia una danza salvaje, dejándose llevar por las dimensiones desconocidas del dolor; abriendo la voz al cielo al mismo tiempo que la matriz hacia la tierra.

El hombre hace crecer raíces bajo sus pies. Las asienta más allá de la tierra, en el centro mismo del mundo, caliente y poderoso; y toma de ahí su fuerza. Se planta sobre el suelo y reclama su poder: El del abrazo en el que refugiarse, el del cuerpo que sostiene, de los ojos que ven por los dos, las manos que sujetan para que ella pueda abandonarse. La acompaña en su dejarse ir, respirando con ella, sintiendo con ella, doliéndose y maravillándose con la misma fuerza, el mismo temor, el mismo poder ancestral de la noche de los tiempos.

Ella siente, desde la otra dimensión, la energía de su hombre sujetándola a este mundo. Sus palabras de aliento, sus besos, la fuerza de sus manos, la dureza de sus músculos que la aseguran al suelo, a la tierra, para no perderse.

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Grita una vez más, y un agua cálida baña su sexo y sus muslos. El hombre pone su mano en la espalda, y siente bajar el calor, la vida.

Ella se agacha. Él la sostiene por las manos.

El dolor adquiere una nueva dimensión. Se vuelve algo concreto, manejable. Hacia abajo, grita todo el cuerpo de ella; empuja. La mujer siente el trabajo del útero, la presencia de la criatura, los labios de la vagina ensanchándose. Empuja una vez más, la respiración contenida, ahora sí, toda la fuerza acompaña al bebé en su camino hacia afuera. La vagina arde un instante.

Ella se toca los labios, y siente en la mano la redondez aterciopelada de la cabeza de su hijo.

-Ya está aquí- , rescata palabras; ella también casi regresa al mundo, toma aliento para un nuevo pujo. Su hombre la mira, respirando con ella, apretándole las manos suave, firmemente: Estoy contigo.

Y en un instante, como un último suspiro, la niña se desliza fuera, suavemente. A él apenas le ha dado tiempo a verlo. La sostienen en las manos, la colocan en el pecho de ella, tumbada, apoyada en el hombre. Se miran.

El bebé tiene los ojos abiertos, oscuros, brillantes, serenos. Húmedo y cálido, desprende vapor en el fresco de la madrugada. El hombre se va y regresa con una piel para cubrirlos, a ella y al bebé, los arropa. Las abraza. Ella abraza a la pequeña y abraza a su hombre con la mirada, con la sonrisa. Él también sonríe.

Esa noche han nacido los tres. La bebé, la mujer-madre, y el hombre-padre. Los tres.

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Ana M.A.

Gracias, amor, por ser árbol en el que sostenerme.

 

Taller de Gestión Emocional para una Crianza Respetuosa

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El sábado 28 de noviembre tenemos una cita en el maravilloso espacio de Casa Escuela Caracoles, para pasar una mañana agradable y explorar juntos el mundo de las emociones… Para poder gestionar mejor las de nuestros hijos, y resolver conflictos de forma respetuosa.

Ejercicios vivenciales, individuales y en grupo,  nos ayudarán a conectar con nuestro mundo emocional, y desde ahí, comprender mejor el de nuestros hijos e hijas.

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Veremos recursos y herramientas para un buen acompañamiento en las “rabietas” infantiles, las tristezas, los miedos, y. también las alegrías de nuestros peques.

Estudiaremos experiencias compartidas, y ayudaremos a dar una visión nueva ante dificultades de la vida diaria en familia; buscando la sabiduría grupal y el empoderamiento de cada uno de nosotros y nosotras, como los mejores padres y madres, para nuestros hijos.

Dirigido a: Padres y madres, con hijos de cualquier edad; o aún por venir… (¡embarazadas y                   sus parejas bienvenidas!)

Horario:   10’00 a 14’00h, con un descanso a media mañana. Se ruega puntualidad.

Cuota:      30€ por persona  (50€ por pareja)

Facilita:   Ana Martínez Acosta. Psicóloga infantil y familiar,  especialista en Crianza Respetuosa.

Reserva de plaza: Envía un correo a anavuela@gmail.com, con el asunto “Taller Gestión         Emocional“. Necesario el abono del 50% de la cuota para realizar la                                              inscripción.

El periodo de inscripción finaliza el lunes 23 de noviembre, ¡no te quedes sin tu plaza!

Para más información: 654 72 61 84.

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Nace MandalaSana

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En el camino hacia un modelo de salud más humanizadointegrador de los aspectos físico, emocional, mental y energético; AMA Psicología ha encontrado nuevos compañeros de viaje:

  • Sonia Núñez González, médica de familia y homeópata;
  • Diego Morales de Miguel, profesor de Yoga, y terapeuta en EFT;
  • Carmen Madero Cano, maestra Reiki y terapeuta en bioenergética;

… y ahora formamos el equipo MandalaSana, espacio integral de salud para niños y familias.

 Podéis encontrar más información sobre nuestras actividades en facebook y en la web; y si queréis asistir en directo a la presentación de MandalaSana, nos vemos este sábado, día 3 de octubre, en la I Jornada de Crianza Respetuosa de Sevilla #jornadacrianzaSVQ

Allí estaremos con las siguientes actividades:

  • 11h Charla en nuestro Stand: “Crianza Consciente: Creciendo en el Amor“, por Ana Martínez;
  • 13’30, 16’00 y 17’00h, en nuestro Stand: Reiki para niños, por Diego Morales y Carmen Madero;
  • 13’30h, en la zona de talleres infantiles, Danza en Familia, por Ana Martínez;
  • 19’00hCharla en nuestro Stand, “Bolitas Mágicas, Qué es la Homeopatía?“, por Sonia Núñez.
 

Además, nuestro stand está abierto para todas las familias, un espacio de tranquilidad en el que poder tomar un té, leer un cuento, amamantar… Y por supuesto, obtener toda la información acerca de nuestro proyecto, el equipo y las actividades de MandalaSana.

Os esperamos, con el corazón dispuesto y mucha ilusión!

Ana Martínez Acosta

Psicóloga, especialista en Familia y Crianza Consciente

Grupos de Embarazo: Creando Luz

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– Espacio en creación –

Próximamente, podrás encontrar aquí toda la información sobre este nuevo espacio, pensado para mamás embarazadas y sus parejas o seres queridos que las acompañen.

Puedes seguirnos en facebook o suscribiéndote a la página web para recibir nuevas noticias.

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El espacio terapeutico

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Nuestra consulta está situada en el barrio de Santa Clara, en Sevilla.

El entorno de ciudad jardín, lleno de árboles y plantas, colabora en la sensación de calma que queremos conseguir también en el espacio interior. Por ello, los materiales son de fibras naturales, y trabajamos sobre alfombras y colchones en el suelo.

El contacto con uno mismo se puede lograr a través de varios caminos, y la cercanía a la naturaleza, y la tierra, es uno de ellos. Caminar descalzos, tumbarse en el suelo, mojar las manos en agua, oler la tierra húmeda, o dejarse mojar por la lluvia, son gestos pequeños que pueden ayudarnos a encontrar esta conexión interior.

En este gabinete, tomamos el espacio natural que nos rodea como parte del trabajo terapéutico, haciéndolo partícipe del camino hacia el encuentro con uno mismo.

Quinto Encuentro: Buscando alternativas en la educación formal

Martes, 13 de enero – Quinto encuentro: Otra Educación.

En este encuentro, comenzamos a tratar otro de los grandes temas sobre la mesa de las familias comprometidas con una educación respetuosa de su prole en casa: ¿Qué ocurre con esa educación fuera  de casa y de la familia?

Por ser un grupo de familias en diferentes situaciones de escolarización (algunas en Casa Escuela Caracoles, referencia de una escuela infantil de educación respetuosa; otras en colegios públicos o privados de educación tradicional), repasamos las circunstancias de cada elección, y las consecuencias de cada una, basada en nuestras experiencias hasta ahora.

Pusimos sobre la mesa las razones que nos impulsan a buscar “otro” tipo de educación para nuestras familias, y que son las mismas por las que decidimos respetar los ritmos naturales de nuestra prole en casa. Igualmente, revisamos dudas que nos surgen cuando tomamos este camino, que parece “arriesgado” en cuanto a diferente: Diferentes ritmos de enseñanza de contenidos, diferente socialización, por ser grupos mucho más reducidos… E intentamos aclarar estos miedos desde lo que nos enseña la experiencia en educación libre y pedagogía activa, así como en los modelos educativos de otros países, más cercanos a estas alternativas.

A la hora de elegir este camino alternativo para la educación formal de nuestros niños y niñas, nos encontramos con tres grandes dificultades en la zona en la que vivimos, Sevilla: La escasez de escuelas infantiles con este tipo de ideal educativo (aunque en los últimos tres años se han construido varios proyectos, ¡afortunadamente!, y en ello seguimos creando…), y el coste, a nivel personal y económico, que llevan asociado estos proyectos.

En relación a este coste, como en todas las decisiones a tomar en familia, hablábamos de lo importante que es poner en una balanza nuestro ideal y nuestra realidad, con todas las circunstancias que nos rodean: Nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestra capacidad de movilidad, la distancia de las escuelas, nuestro presupuesto familiar… Y, como siempre, es cuestión de valorar, cuánto nos merece la pena este esfuerzo añadido; o cómo llevarlo, para que realmente, merezca la pena.

Y la tercera gran duda, ¿y en Primaria, qué…?

En Sevilla, de momento, no existen alternativas educativas en la enseñanza Primaria al modelo tradicional. Sin embargo, el número creciente de escuelas infantiles con modelos educativos alternativos, hace pensar que el cambio es posible… Desde la iniciativa privada, o cooperativa, o desde la petición popular a la escuela pública… Los caminos son variados, el objetivo es el mismo: Tener la posibilidad de continuar ofreciendo a nuestras familias una educación libre, de respeto hacia los procesos de aprendizaje, emocionales y personales; más allá de la educación no obligatoria de tres a seis años… Y sin tener que depender de la “suerte” de que te “toque” una maestra maravillosa y concienciada (que, afortunadamente, las hay, por supuesto… ¡gracias a todas ellas!).

En el siguiente encuentro, seguiremos ahondando en este tema, procurando resolver más dudas concretas sobre los modelos educativos alternativos; y veremos más detalladamente cuáles son las alternativas que en este momento se están moviendo, en cuanto a la continuidad de la educación libre en la etapa de Primaria, en Sevilla y provincia.

Os esperamos el martes 24 de enero, de cinco y media a siete y media, con más té calentito para combatir esta ola de gripe… Volviendo a disfrutar de nuestra compañía y seguir tejiendo con mimo este hilo, delicado y poderoso, de la crianza desde el corazón.

Pombo estará acompañando a nuestros y nuestras peques, en la sala de juego; en un entorno cuidado que ya forma parte también de nuestro grupo de crianza.

Si quieres unirte, escribe a anavuela@hotmail.com, e indica si te acompañaría alguno de tus hijos o hijas, y su edad.

Toda la información sobre el Grupo de Crianza y otras actividades relacionadas, así como mi contacto para un asesoramiento más personalizado, puedes encontrarla en amapsicologia.org

Abrazos con mimo,

Ana Martínez Acosta

Facilitadora del Grupo de Crianza

Encuentros de Diciembre: Gestión Emocional, recursos y herramientas.

Tercer y Cuarto Encuentros: Gestión Emocional II y Recursos para la solución de conflictos

En los encuentros de diciembre, hemos terminado de desenredar el complicado mapa de la “gestión emocional”, esto que, en realidad, engloba prácticamente todo lo que podamos hablar sobre crianza, y en general, sobre relaciones humanas.

Hemos compartido experiencias, buceado en lo que la “teoría” dice, desde diferentes ángulos; utilizado (o al menos intentado) el sentido común, el corazón y la imaginación… Y he aquí un resumen, a modo de guía, de lo que pudimos poner encima de la mesa de Caracoles.

Podemos hablar de tres momentos en la “gestión emocional”, o la resolución  de conflictos: Antes, durante y después (del conflicto, la dificultad, el bloqueo… ya sea de una persona adulta con una niña o niño; o entre peques)

Y para cada uno de esos momentos, podemos señalar trucos o recursos, que nos hagan la gestión de esos momentos complicados, algo menos complicados.

  1. Antes
  • Educación emocional: Nuestra propia gestión emocional, cómo resolvemos nuestros propios conflictos, y cómo vivimos, en general, nuestras emociones; parte de nuestras vivencias, nuestra educación, los mensajes que hemos recibido (y recibimos aún) de nuestra familia… Y esta forma de convivir con nuestras emociones, la transmitimos a nuestra prole, conscientemente, o no.

Tener una relación sana con nuestras emociones, tanto “negativas” como “positivas”, nos ayudará a sostener mejor las emociones de nuestras peques: Si nos permitimos sentir emoción, estamos siendo el modelo para que ellas también se lo permitan, y el mensaje que les damos, es: “Me siento ………, sí. Y está bien. Puedo sostenerlo, y al mismo tiempo, acompañarte.”

 

  • Material para jugar: Las emociones son un campo de exploración como otro cualquiera (la música, los colores, el agua, el propio cuerpo…), para nuestros peques. Si les dejamos jugar, explorar, probar, acertar, confundirse, volverlo a intentar… En un entorno seguro, como en cualquier otro campo; aprenderán a manejarlas, y a tener una relación sana con ellas: A identificarlas en ellos y en los demás, a sostenerlas, a expresarlas, y a canalizarlas de una forma constructiva.

Para ello, igual que con cualquier otro aprendizaje, necesitan tres cosas: Permiso, para equivocarse; Espacio, para explorar; y Material, para experimentar: Nuestro ejemplo, como vimos antes, es esencial. Pero también cuentos, historias, dibujos, fichas, “calendario de las emociones”,  muñecos, conversaciones… ¡Imaginación al poder!…

Y la seguridad de tenernos cerca, mientras nos necesiten, para prestarle la ayuda que requieran cuando las emociones, o los conflictos, se “compliquen” más allá de lo que estén preparados en ese momento para manejar.

  1. Durante:

Cuando el conflicto ya ha estallado (unas… ¿cien veces al día?), hay una máxima que podemos tener en la mente: CALMA…

Es la segunda de las “Siete Ces”: Conforman la actitud ideal que envía a las peques el mensaje más respetuoso y cariñoso, además de ayudarle a salir de la situación (ya sea con ella misma, o con alguien más).

  • El objetivo es ser ASAS para nuestra prole:
  • Acompañar
  • Sostener y
  • Ayudar a
  • Salir
  • … En la actitud de las “Siete Ces”:
  • Consciencia (de que está ocurriendo un conflicto)
  • Calma (esencial!)
  • Comprensión (de la situación, de la emoción, de nuestro hijo o hija, de sus motivos, de los nuestros…)
  • Consistencia (para que seamos esa “asa” que probablemente necesite, el mensaje es, “Estoy aquí”, en todas sus connotaciones: Límite, seguridad, amor, refugio…)
  • Coherencia (con nosotras mismas, con las “reglas” de casa, con lo que hemos dicho antes, con lo que estamos sintiendo, con lo que queremos o necesitamos…)
  • Corazón (estar conectadas con el amor hacia nuestr@s hij@s es la mejor manera de resolver un conflicto, sea el que sea)
  • … Y por último, Celebración. (Lo veremos en el punto 3.)
  • (Ya, pero… ¿Qué hago??) à Recursos:
  • “Lo pinto”. (Me encantó este recurso) “No, no lo tenemos… Pero mira, lo podemos pintar… ¿ves? ¿Qué te parece?”
  • El humor: A veces, reírnos de nosotros mismos funciona… desde el amor, ojo con caricaturizar…
  • Cantar. Sobre lo que ocurre, o cualquier otra cosa. Lo que funcione mejor…
  • Cosquillas: Un abrazo tenso, de contención de una actitud agresiva, por ejemplo, se puede transformar en una guerra de cosquillas… o de besos. ¡Excelente alquimia para la energía de una también!
  • “No, peeero, podemos hacer esto otro”
  • “¿Sabes qué pasa?…” Y se lo explicamos. Con nuestra mayor intención teatral. Y de mientras, ponemos el chaquetón, o salimos de casa, o sacamos el móvil del váter…
  • “¡Ah! Pero tú no sabes que…” Distracción, sorpresa. (Es importante asegurarnos que esto que digamos a continuación sea cierto… si no queremos que el conflicto sea aún mayor!)
  • “¿Sabes el cuento de ….., que no quería/ siempre quería …..?” Y le contamos la misma situación que estamos viviendo, con otros personajes. Hay versiones que recomiendan animales, o dejar el cuento/conflicto sin resolver (para promover que le busquen ellas la solución). Como nos salga y funcione, estará bien.
  • Abrazo de oso. Pueden patalear, llorar y gritar; a veces necesitan una contención firme y cariñosa, que les recuerde dónde está su cuerpo, el nuestro, y ese contacto les vuelva a conectar. Puede que tras unos minutos de abrazo, aflojemos la tensión, y entonces sean ellos los que se abracen a nosotras. Aprovechad y devolvédselo, con todo el amor. No hace falta, generalmente, hablar; no en ese momento…*
  • Salir. Físicamente, de la habitación. Poner distancia, a veces, es necesario, por nuestra propia tensión creciente. Mejor salir a tiempo, que perder el control. Respiramos, y volvemos, cuando estemos más cerca de las “Siete Ces”. Y para ellas, a veces, también puede ser un “respiro” tener la posibilidad de estar solos, y resolver por sí mismas el conflicto interior. *

*Estos dos últimos recursos, normalmente aplicados en situaciones más complicadas que los anteriores, requieren de una comprensión más minuciosa, y de un mayor cuidado al ponerlos en práctica. Si no lo veis claro, lo hablamos más.

  1. Después:
  • Celebrar. Si salió bien, por lo bien que salió. Y si salió mal, porque lo necesitamos más que nunca: A veces, cuando menos nos merecemos un abrazo, es cuando más lo necesitamos.

Es el momento de recordarles a nuestros hijos que los queremos por encima de todo, se “porten bien” o se “porten mal”; pase lo que pase.

Celebrar (con un abrazo, un postre especial, un cuento, un paseo, un baño agradable, un paseo…), sirve para alquimizar la energía potente y tensa de un conflicto, y transformarla en una energía amorosa y tranquila. De esta forma, la próxima vez que se avecine un conflicto, recordaremos esta última energía, y estaremos todos mejor predispuestos a sostener la situación, desde el amor y las “Siete Ces”.

  • Elaborar. Es el momento, una vez pasada la tormenta, de tomar lo ocurrido y usarlo para aprender: No sólo los peques, sino también las personas adultas implicadas en el conflicto.
    • Hablar: Pedir disculpas, explicar cómo nos hemos sentido, preguntar cómo están ellas, ver entre todos la forma de hacerlo mejor la próxima vez, o felicitarnos por lo bien que lo hemos resuelto esta vez. Normalmente, funciona mejor una charla breve: La mayoría de las veces, los peques pasan página, elaboran e integran muchísimo más rápido que nosotras; ¡cuidado con quedarnos “dando vueltas” a algo que ellos ya tienen claro!
    • Hacer teatro con marionetas o muñecos, “contarle” a una muñeca qué ha ocurrido… (delante de los peques, o con ellos participando también). La charla no tiene porqué ser directamente con los peques, a veces así resulta más suave y más eficaz.
    • Dibujar: Hacer viñetas con monigotes sencillos, es una forma excelente de reflejar emociones; y visualmente, los pequeños suelen captar mejor las ideas más complejas (sobre todo, las que implican carga emocional).

Hay veces, dependiendo de cómo fue el conflicto, de cómo estamos nosotras, de cómo están ellos… Que es mejor dejar esta fase de elaboración para más adelante: En un momento más tranquilo, o cuando estén más receptivos los peques; o nosotras mismas: Cuidado con nuestro estado de ánimo al abordar esta elaboración, el importante no hacerlo desde el reproche ni el enfado: Estamos, todos, aprendiendo. Se puede explicar con firmeza, pero no enfadadas. (No es lo ideal para estar bien predispuesto a aprender… Recordemos el permiso para equivocarnos). Podemos elaborar más adelante, cuando estemos todos de mejor ánimo.

En todo este tema de los conflictos, hemos abordado experiencias, situaciones y recursos que, por lo general, no tienen más (ni menos!) importancia que el crecimiento sano y natural de los niños, y de nosotras como madres y padres. Sin embargo, hay veces que los conflictos, rabietas, comportamientos agresivos… Son mensajes que nos envían nuestros peques para indicarnos que algo no va bien. Es el momento entonces de preguntarnos qué ocurre, cómo estamos nosotras, cómo está el ambiente en la familia, cómo están nuestros niños. Y si no lo vemos claro, siempre podemos pedir asesoramiento a personas especializadas en estos temas, que nos ayuden a seguir aprendiendo y retomar la armonía personal y familiar.

El martes 13 de enero, de cinco y media a siete y media, con té calentito para combatir este frío polar… Volveremos a reunirnos en la acogedora Casa Escuela Caracoles, (¡estrenando casa!);  para disfrutar de nuestra compañía y seguir tejiendo con mimo este hilo, delicado y poderoso, de la crianza desde el corazón.

Pombo estará acompañando a nuestros y nuestras peques, en la sala de juego; en un entorno cuidado que ya forma parte también de nuestro grupo de crianza.

Si quieres unirte, escribe a anavuela@hotmail.com, e indica si te acompañaría alguno de tus hijos o hijas, y su edad.

Toda la información sobre el Grupo de Crianza y otras actividades relacionadas, así como mi contacto para un asesoramiento más personalizado, puedes encontrarla en amapsicologia.org

¡Feliz Año Nuevo, lleno de Amor!

Ana Martínez Acosta

Facilitadora del Grupo de Crianza

Segundo Encuentro del Grupo de Crianza

 “Gestión emocional, primera parte”

Martes, 25 de noviembre de 2014

El segundo encuentro nos reunió a más del doble de mamás… Y contamos también con la presencia de las cinco acompañantes de Caracoles, ¡bienvenidas a todas, fundadoras y recién llegadas!

El tema propuesto “daba” para mucho… El acompañamiento respetuoso de nuestros hijos e hijas, cuando los vemos sobrepasados por una emoción que entendemos como “negativa” (la rabia, la frustración, la tristeza…), es uno de los temas que más nos preocupan: Porque, entre otras cosas, así como de todas partes recibimos información y mensajes sobre la higiene, la educación, los juguetes, la moda…, referidas a nuestros peques;  la educación en emociones brilla por su ausencia.

L@s adult@s no estamos preparad@s para gestionar las emociones de nuestros peques, porque nosotr@s mism@s no sabemos muy bien (o nada bien!) como gestionar las nuestras… ¿Cómo fue nuestra educación al respecto? ¿Qué modelos recibimos? ¿Cómo es, actualmente, nuestra propia “gestión emocional”…?

Estos fueron los temas expuestos en este encuentro, para empezar “por el principio”, como siempre: Nosotr@s mism@s.

A partir de esta reflexión, dimos unas pinceladas, que miraremos despacito en el próximo encuentro, acerca de los componentes que sentimos, debería tener un acompañamiento respetuoso de un conflicto emocional.

“Las siete ces

  • Consciencia
  • Calma
  • Comprensión
  • Consistencia
  • Coherencia
  • Corazón
  • Celebración…

Todo esto, para ser “ASAS” para nuestros peques:

Acompañando,

Sosteniendo, y

Ayudando a

Salir.

¿Interesante…?

El martes 9 de diciembre, de cinco y media a siete y media, con té calentito y seguramente, algún turrón ya… Volveremos a reunirnos en la acogedora mesa de la cocina de Caracoles;  para disfrutar de nuestra compañía y seguir tejiendo con mimo este hilo, delicado y poderoso, de la crianza desde el corazón.

Memoria del Primer Encuentro

 “Crianza respetuosa, maternidad consciente”

Martes, 11 de noviembre de 2014

En este primer encuentro, hablamos sobre la necesidad de estos espacios compartidos, para expresar nuestras dudas, compartir experiencias, sentirnos apoyadas…

Hicimos un repaso de la “historia” de la Crianza respetuosa, y de cómo sus principios (el cariño, la cercanía física, la satisfacción de necesidades, el porteo, el concepto del continuum…), habían estado presentes desde el inicio de la Humanidad… Y cómo el modelo de crianza “moderno”, se ha ido alejando de estos principios, a medida que la sociedad de ha ido desnaturalizando.

Por tanto, no estamos hablando de un concepto nuevo, no es una “modernidad” o una “moda” el querer colechar, o llevar a nuestros bebés pegados al cuerpo, o darles la teta cada vez que lo pidan… Es retomar lo que nos pide el instinto más primario, el instinto de protección, de disfrutar de nuestra crianza como nos pide el cuerpo, la piel; y no porque nos lo digan los especialistas, los libros, los pediatras o los políticos… Porque, sí, criando con  apego, también, hacemos política…