Taller “Una crianza respetuosa comienza por un adulto tranquilo”

¡AFORO COMPLETO PARA EL DÍA 7 DE MAYO! Se abre una segunda edición del taller para el MIÉRCOLES 16 DE MAYO. ¡No te quedes sin tu plaza!

Taller para padres, madres y personas educadoras

“UNA CRIANZA RESPETUOSA COMIENZA POR UN ADULTO TRANQUILO:

CÓMO CONSEGUIRLO.”

Claves para desarrollar la tranquilidad necesaria para criar con paciencia y amor.

¿A quién no le ha pasado, después de leer mil libros acerca de la crianza y la educación respetuosa, que perdemos la paciencia y todos nuestros buenos propósitos se nos derrumban en un momento? Lo primero que necesitamos para criar con respeto y amor, es estar bien nosotros mismos, y a partir de ahí, todo lo demás.

En este taller, veremos las claves más importantes para gestionar el estrés que produce la crianza, desarrollando una mayor tranquilidad; y cómo podemos aplicarlas a nuestra vida para que den un resultado efectivo.

Aprenderemos a tener a punto la herramienta más importante en la educación de nuestros hijos: Nosotros mismos y nuestras emociones.

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Dirigido a padres, madres y personas educadoras, de niños de cualquier edad.

Duración: 2 horas y media.

Imparte: Ana Martínez Acosta, psicóloga, especializada en familia y crianza respetuosa.

Contenidos:

  • El estrés emocional en la crianza.
  • Diez claves para desarrollar la tranquilidad en nuestro día a día.
  • Técnicas de relajación.

Fecha de realización: 16 de mayo 2018 (segunda edición del taller)

Lugar de realización: Escuela Infantil “El Lazarillo”, en el Parque Empresarial Nuevo Torneo, en Sevilla.

INSCRIPCIONES:

Teléfono:  659 29 98 82

Si deseas más información, puedes contactar conmigo en el 654 72 61 84, o escribirme tu comentario aquí abajo:

 

“Únicamente habitando nosotros la calma, seremos capaces de transmitírsela a nuestros hijos”

 

 

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Danza en Familia y Danza Materna

A partir de esta semana, tengo el inmenso placer de compartir con vosotros un nuevo espacio de danza creativa, de encuentro entre mamás, papás, y sus bebés; esta vez en el barrio de Pinomontano, en Sevilla.

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Desde ANIMASOC, iniciamos esta nueva línea de talleres, dirigidos a familias con niños pequeños, comenzando por el grupo de Danza Materna, los martes de cinco a seis de la tarde, y el grupo de Danza en Familia, los martes de seis y cuarto a siete y cuarto de la tarde.

Danza Materna

Un espacio para conectar, con nuestro cuerpo en movimiento, con la magia de crear vida; con nuestro bebé, dentro o fuera; con otras embarazadas y mamás recientes.

Estimula los sentidos del bebé, fortalece el vínculo madre-hijo/a; cuida tu cuerpo y disfrútate en esta etapa especial e irrepetible.

Danza en Familia

Exploramos la música, los ritmos, el movimiento, la expresión corporal… Disfruta junto a tus hijos de una forma diferente de comunicarnos, desde el juego y la creación conjunta.

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¿Quieres unirte? ¡Contacta y reserva ya tu plaza! Descuentos especiales para las matrículas de febrero.

… ¡Y esto es sólo el principio! Las demás actividades de AMApsicología: Grupos de Crianza, Talleres sobre educación para familias y educadores, y los servicios de asesoramiento y terapia familiar e infantil; estarán muy pronto disponibles en las instalaciones de ANIMASOC.

Una crianza respetuosa comienza por un adulto tranquilo. Diez claves para conseguirlo.

 

 

¿Cómo logramos, en un sistema tan deshumanizado como en el que vivimos, criar hijos desde el amor y la calma?

¿Cómo conseguimos el equilibrio necesario, para sostener y acompañar, con el respeto y el cariño que tanto deseamos para ellos?

Podemos comenzar por el principio. No hay crianza respetuosa posible, si el adulto no está tranquilo. Conectado con su corazón. En equilibrio, para encontrar dentro de sí mismo, el amor incondicional para nuestros hijos.

Estas diez claves muestran cómo encontrar ese equilibrio, habitando la calma, para luego poder transmitirla.

 

1.acepta

  1. Acepta que no puedes controlarlo todo.

 Acepta… que tu vida va a cambiar. Que ya ha cambiado, que seguirá cambiando. Y está bien. (Ya habrá tiempo de recuperar cosas, de hacer cosas nuevas, o de otra manera).

Acepta que no todo es como te gustaría que fuese. Que tu hijo no siempre hace las cosas como a ti te gustaría, que tu pareja tampoco; que son personas diferentes a ti, con sus singularidades, y eso está bien.

Acepta que vas a llegar tarde, que te perderás pelis, que perderás autobuses, viajes, quedadas y puede que algunos amigos. (Los recuperarás. O no. Y estará bien)

Vigila las exigencias

…Recuerda que la maternidad/paternidad no es un buen negocio para perfeccionistas.

 

2.tiempo

  1. Organiza tu tiempo

 Sé realista.

Entiende que no puedes hacer lo mismo que antes, en el mismo tiempo.

No te pongas metas inalcanzables, ni siquiera difíciles.

Y recuerda que, la mayoría de las veces, menos es más. Más vale tres bien hechas, que diez mal, deprisa y sin acabar…

Prioriza, y ve poco a poco.

Planifica, usa el calendario y la agenda, y luego… ¡hazte caso!

 

3.ayuda

  1. Busca ayuda (y déjate ayudar)

Delega.

No todo depende de ti.

No puedes (ni quieres… ¿o sí?) hacerlo todo tú sola.

(Y de paso, practica el punto 1… ¡acepta la ayuda que te ofrezcan!)

Cuenta, si la tienes, con tu pareja.

Prueba a pedir ayuda abiertamente, concretamente, directamente.

Seguro que hay más personas dispuestas a ayudarte de las que imaginas.

Familia, amigos, vecinas del barrio. Asociaciones de lactancia, bancos del tiempo, grupos de crianza, asociaciones de padres en el cole. Profesionales de la psicología, la medicina o la salud en general.

Y recuerda, no necesitas estar derrotada, para querer estar mejor.

8.calma

  1. Practica la calma

Por lo general, no te enfades.

La mayoría de las veces, no merece la pena.

Cada persona, cada casa, sabe qué necesita para encontrar la calma. Encuentra tu método, y practícalo. Andar, escuchar música, estar en silencio, abrir las ventanas, meditar, salir al campo, quedaros en casa, tocar un instrumento, rezar, jugar al fútbol, a las cartas o al parchís. Sea lo que sea, úsalo, si te da paz.

Pon atención a tu respiración, a tu forma de caminar o conducir, a tu manera de hablar, de cocinar, de hacer las cosas. Prueba a bajar el ritmo de cada cosa que hagas, como si le dieras al “cámara lenta” a la película de tu día a día. Y si te falta tiempo, revisa el punto 2… (Puede que necesites el punto 3 también).

Cuídate en las relaciones. Practica la “higiene emocional”: Limpia lo que te hace daño, tira lo que no te sirva, cuida lo que te viene bien. Tu paz interior te lo agradecerá. (Y tu familia, también)

6.espacios

  1. Cuida los espacios

Nuestro hogar es nuestro templo. Y merece ser cuidado y honrado, para que nos transmita paz y serenidad.

Como en el punto 4, cada familia sabe qué necesita. Orden, limpieza, calidez,  efectividad… Lo importante es que a nosotros nos transmita bienestar.

(Para conseguir esto, una vez más, los puntos 2 y 3 son importantes aquí…)

Normalmente, que cada miembro de la familia tenga su propio espacio, su rincón, dentro de casa, nos ayuda a sentirnos bien. No hace falta que sea un gran espacio… A veces, con una balda de la estantería, un cajón o una cesta, para cada uno, es suficiente. Lo importante es sentir ese espacio privado, y respetado por los demás.

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  1. Ten un tiempo para ti.

¡Más valioso que el oro!

Cuídalo como se merece. Respétalo, úsalo, mímalo.

Haz lo que quieras.

Sal, o no; lee, camina, dibuja, ¡duerme!, mira la tele, queda con amigas, con tu madre o con el camarero de la cafetería de la esquina (no importa que no lo conozcas, se les suele dar muy bien escuchar).

Reencuéntrate contigo, aprende cómo es esta nueva “tú”, y aprende a quererte… Disfrútate.

Recuerda viejos tiempos, y felicítate por los nuevos.

Haz lo que te gusta. Y si no sabes, o no puedes, o no te acuerdas, ¡haz algo nuevo!

No hace falta que sean grandes cosas, ni mucho tiempo. A veces, salir a tirar la basura y tomarte cinco minutos para mirar las estrellas y respirar el aire limpio de la noche, es suficiente.

7.cuidate

  1. Cuida tu cuerpo.

Nuestro cuerpo es nuestro hogar.

No sólo el emocional, también el cuerpo físico, necesitan ser cuidados y mimados para sentirnos en paz con el mundo.

Somos lo que comemos, y casi más importante, cómo lo comemos. Comida de calidad, orgánica, vegetariana o macrobiótica; te sentará igual de mal si la comes de pie, en cinco minutos… Tómate tu tiempo. Para cocinarla, y para tomarla; te lo mereces.

(¿Tiempo? Volvamos a los puntos 2 y 3…)

Lo mismo con el sueño: Si no estamos descansados, nada funcionará con fluidez. Todo es más difícil, todas nuestras capacidades se ven afectadas. Y ya que este es uno de los puntos más complicados de conseguir, según qué etapa de la crianza, y según cómo sea nuestra prole… A armarse de paciencia, y de los puntos 1 y 9 (que ya viene…)

De todas formas, puede ser útil que revises la rutina de sueño de tu familia, e intentar optimizarla. Vuelve a ser muy necesario, seguramente, revisar el punto 3… ¿Has probado alguna vez a dejar a los peques con tu pareja (abuelos, canguro…) y hacer una cura de sueño, a ser posible, fuera de casa? Como nueva.

Y si es realmente complicado, puedes usar la parte de “orientación profesional” de ese punto 3.

 

Mima tu aspecto, hasta el punto que necesites, para sentirte bien. Algunas necesitamos salir de casa peinadas y maquilladas cada día para sentirnos a gusto (si es así, te aconsejaría que vuelvas al punto 1… ¡o tal vez lo consigas sin estrés, enhorabuena entonces!); a otras nos basta con mucho menos… Sea como sea, mima eso que necesites para sentirte a gusto contigo. (Y recuerda que “mima” significa cuida, procura, pon tu intención: Se trata de estar mejor, no de ponernos otra carga!)

 

El ejercicio físico viene genial para liberar tensiones, para recargarnos de energía positiva y llenar las reservas de oxitocina y otras hormonas felices. ¿A punto de perder la calma? Prueba a salir a la calle y dar un par de vueltas a la manzana: Corriendo o no, eso ya depende de las ganas… ¿Imposible salir de casa? Saltar y hacer sentadillas da el mismo resultado… ¡En cualquier espacio!

5.pareja

  1. Encuentra un espacio de intimidad para la pareja.

Adoro el colecho.

Y adoro también lo que dice el pediatra Carlos González, sobre la posibilidad de escabullirte de la cama, y hacer el amor en el sofá, en la cocina, o donde más nos apetezca; porque, oye, ¡el sexo no se acaba fuera de la cama!

Y quien dice sexo (¿eh? ¿eso qué era?…), dice ver una peli, darse un abrazo, acurrucarse en el sofá.

Pasa como con los espacios: Igual al principio no hace falta un fin de semana entero (igual un poco más adelante, sí), pero poner una peli a los peques y tener un ratito para haceros un masaje, o tomaros juntos un café, pude hacer maravillas.

Usar aquí el punto 3 es legítimo y muy recomendable, abuelitos deseosos de pasar una tarde con su nieta os lo agradecerán… Y según la edad, nietos deseosos de descansar una tarde de sus padres, ¡también, por mucho que nos escueza…!

 

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  1. Perdónate cuando tropieces.

A pesar de todo, de que aceptes, te organices, pidas ayuda, cuides de ti, de tu hogar y de tu pareja, de que practiques la calma cada día; habrá un momento en que la pierdas.

Harás y dirás cosas que luego te harán sentir realmente mal.

O ya habrás perdido la calma muchas veces antes (si no, seguramente no estrías leyendo esto), y ya te sientas fatal por ello…

Está bien. Estará bien. (Es buen momento para recordar el punto 1…)

Recuerda que todo el mundo necesita mimos y que nos abracen, sobre todo, cuando menos parecemos merecerlo. Tú, también.

Como dice Mónica Gutiérrez, en su libro “Recetas de lluvia y azúcar”,

Convierte la culpa en un error. Entonces, se aprende.”

Un nivel excesivo de culpa nos entumece la capacidad de reacción, y así, ni aprendemos, ni nada. Así que culpa, la justa, para estar alerta, saber que lo que pasó es importante; y aprender cómo ayudar(nos) para que no vuelva a suceder.

10.disfruta

  1. ¡Disfruta de la vida!

Hacer cosas juntos, jugar con tus hijos, mirar el parque, sentir el sol, reír… Celebrar un cumpleaños, una mañana, las buenas noches.

Míralos. Mírala. Míralo.

¿No es maravilloso, simplemente, que esté ahí?

La próxima vez que estés a punto de perder la calma, recuerda ese momento en el que te derretías de amor. Y cuando lo tengas, no dejes que se te escape.

Puedes dibujar en tu corazón una sonrisa y salir al mundo con ella puesta. Tú tienes todo el poder para mantenerla ahí, brillante, y dejar que ilumine todo tu día.

Y la elección es sólo tuya.

 

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Ana Martínez Acosta

Psicóloga. Terapeuta Corporal Integrativa.
Redactado en enero de 2016
Publicado en MandalaSana.org en enero 2016
Reeditado para amapsicologia.org en enero 2018.

“Comprender para Acompañar”, formación en Duelo Gestacional y Neonatal

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Uno de cada cuatro embarazos termina en pérdida. 

Detrás de cada pérdida hay una familia que sufre el dolor de recibir la muerte, cuando esperaba la vida. A ese dolor hay que sumar, además, el tabú social de la muerte infantil y gestacional, a la que la sociedad no está preparada para asumir, ni visibilizar, ni integrar.. ni honrar.

Cada árbol genealógico está repleto de abortos y muertes prematuras, ramitas truncadas; que nos conforman como individuos y como familia, y nos hacen ser, también, quienes somos.

Conocer las especiales características de este tipo de duelo, además de adquirir las herramientas necesarias para sostener y acompañar a las familias que viven la muerte de un bebé, en cualquier momento de la gestación, o poco después de nacer; es fundamental para humanizar nuestra práctica profesional, y hacernos crecer como profesionales, y como personas.

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Dirigido a : Personas que deseen formarse en el acompañamiento al duelo gestacional y neonatal, ya sean profesionales, o no, relacionadas con esta temática. Psicólogas, matronas, enfermeras, médicas, ginecólogas, educadoras… Y estudiantes de cualquiera de sus ramas.

Horario: Sábado 13 y Domingo 14 de febrero, en horario de 10h a 20h, con descanso a mediodía para almorzar. 16 horas de formación.

Imparte: Noelia Sánchez, Trabajadora Social y Doula de Duelo, fundadora de Cor a Cor. Barcelona.

Organiza: Ana Martínez Acosta, psicóloga especializada en familia y crianza consciente, creadora de AMA psicología.

Lugar de realización: AMA psicología/ Casa Escuela Caracoles. Santa Clara, Sevilla. Calle Carabela Santa María, nº 30.

Cuota: 100

Inscripciones: A través del correo anavuela@gmail.com. Se ruega realizar la reserva de plaza antes del 1 de febrero.

Más información: 654 72 61 84 (Ana Martínez Acosta), www.coracor.es (Noelia Sánchez)

 

Calma, mamá…(Diez claves para educar desde el amor y el respeto)

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El mundo puede ponerse patas arriba.

La compra no está hecha, las camas sin hacer (camas? Ah, sí, debajo de esas montañas de ropa en diversos estados de limpieza, o camino de la desintegración…); el peque lleva siglos con mocos, y la mayor, por enésima vez, me la está montando porque no quiere el chaquetón ni a la de tres, ¡porras! ¡Si estamos a dos grados…!!!

Sí. Así es. Idílico por momentos, caótico por lo general.

Y encima, pretendemos ser mamás comprensivas,amables, respetuosas, cálidas, que que no suben la voz jamás, que se cortarían la mano antes de dar un “cachete a tiempo”. Nos hemos leído todos los manuales de crianza respetuosa, incluso de la que no lo es, para tener claro por dónde no queremos ir; asistimos a charlas, talleres; nos quedamos hasta las tantas, usualmente con algún bebé colgado de la teta, delante del ordenador leyendo a otras mamás que nos cuentan cómo, ¡¡Cómo!!!, se hace esto…

Bueno, no siempre es tan terrible. Hay momentos luminosos, bellos, en los que nuestra hija nos sonríe desde el corazón, y sabemos en el fondo de nuestra alma, que tan mal, tan mal, no debemos estar haciéndolo.

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…¿Y si no fuera tan difícil?

¿Y si hubiera una forma de criar a nuestros hijos con amor, con respeto, con ternura; y sentirnos bien dentro de este mundo de locos? (Y no hablo -sólo- del mundo de nuestra casa… Sino del resto del mundo, de puertas para fuera, que muchas veces parece confabulado en contra de nuestra confianza en la bondad del ser humano).

Yo tengo el convencimiento de que ninguna crianza con amor es posible, si no practicamos el amor hacia nosotras primero

Que sólo es posible una crianza con respeto, si nos respetamos, ante todo, a nosotras mismas

Que sólo habitando la calma, seremos capaces de transmitírsela a nuestros hijos e hijas. 

Que encontrando la forma de estar conectadas con nuestra esencia, con nuestra capacidad más pura de dar y recibir amor, todo lo demás fluye. 

Tal vez no nos haga tener el frigorífico lleno justo a tiempo, ni nos resuelva la colada, planchada y perfumada, bien ordenada en sus cajones correspondientes; ni consiga llevarse los mocos interminables, ni haga cambiar de opinión al termostato interior de nuestra hija… Pero miraremos todo esto con otros ojos.

Y, a pesar de todo, gracias a todo; nos acercaremos al sentido último de todo esto de vivir, y de dar vida… ¡Ser feliz!.

Teniendo en cuenta todo esto, escribí el artículo “Una crianza respetuosa comienza por un adulto tranquilo. Diez claves para conseguirlo”, publicado hace poco en otra página amiga. Deseando que os guste, y que os ayude a acercaros un poco más a la calma y la luz, os dejo aquí el enlace.

Y recuerda que… El poder para decidir cómo quieres ser, cómo quieres criar, cómo quieres educar…Lo tienes tú. 

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Ana Martínez Acosta

Psicóloga. Terapeuta Corporal Integrativa.
Crianza Consciente, Vida Consciente
http://www.amapsicologia.org

Abundancia

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No siempre las cosas son fáciles.

No siempre fluyen las energías como desearíamos, como sentimos que necesitamos. Este pequeño texto, escrito hace unos años, en un momento que después resultó ser muy especial; es un homenaje a la abundancia. Un llamado. La aceptación del vacío, como condición indispensable para recibir lo nuevo. 

Este texto, escrito hace algunos años, surgió espontáneamente, justo el día antes de saber que estaba embarazada. 

Lo comparto, con amor. 

 

“A veces la abundancia es algo tan simple como poner el mantel bueno, cubriendo la mesa entera.

O abrir todos los cojines del sofá, y estirarse como si fuera una cama para dos en mitad del salón. O más.

A veces la abundancia es añadir un toque de canela a las albóndigas, o una hoja de menta en el té.

O, sencillamente, abrir esa mañana más los ojos, porque cuanto más los entrecerramos, más mundo queda cubiertos por los párpados.

 

Hay veces que encontramos la abundancia en la nada absoluta. En el silencio. En la penumbra. En la suspensión de los sentidos que provoca dejarse mecer, flotando, en la superficie salada de un mar sin olas.

En las tardes eternas de verano en las que las horas se desgranan en un vacío perezoso, cómodo de existir.

En el aire de las montañas que no trae sonido alguno.

 

En el privilegio de una habitación vacía.

De un lienzo en blanco.

De una hoja de papel

sin estrenar.”

 

Como las olas del mar, la abundancia llega cuando se retira aquello que ya no nos sirve.

El aprendizaje, muchas veces, está en saber cómo dejar ir, para recibir. 

Feliz año Nuevo…

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Ana Martínez Acosta

Psicóloga
Crianza Consciente, Vida Consciente
http://www.amapsicologia.org

Esta Navidad, regala a tus hijos lo que realmente necesitan: Sé feliz.

 

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Esta Navidad, puedes comprar regalos. Regalos caros, o regalos sencillos. Esta Navidad, puedes pasar más tiempo con los tuyos, darles más abrazos, visitar Belenes, o a Papá Noel en el centro comercial. Esta Navidad, puedes hacer colas interminables para patinar en el hielo, o ir a ver las luces en las calles, ir a visitar a los abuelos, hacer un gran viaje, o quedarte en casa.

Esta Navidad puedes hacer muchas cosas. O tal vez no tantas: Puede que acabes de ser mamá por primera, segunda o tercera vez. Puede que hayas tenido un parto complicado, o no, que tu nuevo bebé te ocupe todas las horas preciosas que te encantaría dedicar también a tus hijos mayores. Puede que tengas un trabajo que no te permita eso que parece tan complicado, “conciliar” la vida familiar y la laboral; puede que esta Navidad estés trabajando en los turnos que nadie quiere, precisamente porque eres mujer, y madre, y acabas de regresar de una baja por maternidad; y los demás te llevan la delantera. O que seas papá, y que tengas que hacer todos los turnos que nadie quiere, precisamente porque eres hombre, porque eres padre, y porque nadie más en casa puede compartir contigo la responsabilidad de llevar un sueldo a casa, para poder vivir.

Pueden… Tantas cosas.

Y en mitad de todas nuestras posibilidades, nuestro deseo más importante: Que nuestros hijos pasen la mejor Navidad del mundo.

Y por ellos trabajamos, o no, nos quedamos en casa, o no; compramos regalos, jugamos con ellos, visitamos belenes, papá noeles y luces de Navidad…

Y nos “sacrificamos” por ellos…

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¿Qué necesitan nuestros hijos de nosotros?

A nosotros.

Pero no un “nosotros” cualquiera. Un nosotros que sea capaz de transmitir la misma felicidad, que queremos para ellos. Que sea capaz de realmente estar ahí, cuando estemos, aunque sea un ratito antes de que despierte el nuevo bebé, o antes de que se acuesten ellos, al volver de trabajar. Que sea capaz de realmente jugar, y bailar, y sonreír, y abrazar… Desde el corazón, de verdad, sintiendo lo que hacemos.

Y para poder hacer esto, es mucho más fácil (yo no conozco otra manera…), siendo un adulto feliz.

No sirve de nada sentir que nos “sacrificamos” por nuestros hijos. Ellos no van a ver (solamente) la gran casa de muñecas que le hemos puesto bajo el árbol… …Van a ver nuestra expresión de cansancio, por todas las horas extra que hemos tenido que hacer, para poder comprarla.

No van a entender por qué estamos enfadadas, si nos hemos venido directamente del trabajo a casa, para pasar el máximo tiempo posible con ellos, sin tomarnos siquiera el lujo momentáneo de unirnos a las compis de trabajo, que se quedaban a tomar una copa o dos. Con las ganas (en realidad) que tenía de quedarme aunque fuera un ratito.

Y además, existe el peligro de creer, que ellos han de entender que sí, estamos cansados, estresados y refunfuñones, pero que lo hacemos por ellos. ¡No nos equivoquemos! A ellos no les sirve de nada eso. O sí, les sirve, para sentir el enorme peso de la responsabilidad, de ser (¡encima!) los causantes de nuestro cansancio (“¡Lo que tengo que hacer por ti…!” “Lo que tiene que hacer por mi…” Glups.)

Tal vez, una casita menos grande, una noche sin el besito de mamá; y una sonrisa desde el corazón, de un papá menos cansado, de una mamá más relajada (aunque sea a la mañana siguiente)… Serían un regalo mucho mejor.

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Un adulto feliz es una persona paciente. Un adulto feliz es una persona creativa, con ganas de jugar, de experimentar, de dejarse llevar. Un adulto feliz, es una persona que puede disfrutar del momento presente, con mucha más facilidad que un adulto infeliz, agotado, sin alegría.

Esta Navidad, podemos hacer muchas cosas. Y lo más grande que podemos hacer, es decidir qué queremos hacer con todo eso que tenemos. Con todo lo que nos rodea. Con nuestras circunstancias, mejores o peores, o incluso terribles… Siempre, siempre, tenemos poder para decidir cómo afronto, cómo me tomo, lo que me está sucediendo.

Y el regalo más grande que podemos entregar a nuestros hijos, en esta Navidad, y siempre, es decidir ser felices. Lo demás, llega solo.

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¡Ah! Viene entonces la gran pregunta, quizás…

…¿Cómo hago, para ser feliz?

Buen comienzo.

Bienvenida a ti.

(Tus hijos te agradecerán el viaje)

Feliz Navidad.

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Ana Martínez Acosta

 Psicóloga. Especialista en Crianza Consciente.
http://www.AMApsicologia.org